Que no hay problema, que para eso está el cloro, que todo el mundo lo hace y, sin embargo, es una pésima idea.
Hacer pipí en una piscina puede resultar en complicaciones para el sistema respiratorio, así como en irritaciones en la piel y en lo ojos, según una investigación realizada por científicos de la Universidad de Purdue, en Estados Unidos, en asocio con especialistas chinos.
La investigación, publicada el pasado agosto en Environmental Science & Technology, calcula que cada que un bañista decide hacer pis en la piscina expulsa entre 30 y 80 mililitros de orina.
Revela, además, que el cloro en combinación con el ácido úrico crea dos sustancias químicas que son particularmente agresivas con el cuerpo humano: cloruro cianógeno y tricloramina.
Ambos productos son responsables de causar irritaciones en la piel y problemas en el aparato respiratorio que pueden complicar la salud de las personas.
Además, en una entrevista del Huffington Post con la epidemióloga y jefa del Healthy Swimming and Waterborne Disease Prevention del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades, Michele Hlavsa, la especialista hacía un llamado a ducharse antes de ingresar a la piscina, para evitar la formación de cloraminas, que son las que irritan los ojos.