Pico y Placa Medellín
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¡Estamos leyendo más! ¿No te parece la mejor noticia del mundo? Medellín es la ciudad que más lee en Colombia.
* Director de Comfama.
Querido Gabriel,
Mi descanso estuvo, como imaginarás, habitado por múltiples lecturas. “Las vacaciones son una forma costosa de sacar tiempo para leer tranquilos”, oí por ahí. Por eso, aún consciente de que hay temas coyunturales importantes, quisiera proponerte una tertulia atemporal sobre la lectura.
Comfama puso en diciembre vallas en las vías de Antioquia invitando a leer en vacaciones. La imagen, sorprendentemente, fue muy replicada y comentada. No sé si viste, de otro lado, que muchos decidieron compartir sus lecturas del año en las redes sociales. Desde Bill Gates y Barack Obama hasta nuestros propios influenciadores, cada vez se habla más de libros. ¿Será mi lado optimista e iluso o habrá realidad detrás de esta percepción? Medellín, con 6,8 libros por habitante por año (2017), es la ciudad que más lee en Colombia y, solo en Comfama, tuvimos el año pasado más de 5,5 millones de usos en nuestra red de 65 bibliotecas (sumando puntos de lectura). ¡Estamos leyendo más! ¿No te parece la mejor noticia del mundo? ¿Conversamos, aprovechando el Hay Festival, de las miles de buenas razones para la lectura?
Detrás de cada gran lector hay una historia. Yo, por ejemplo, leo porque es parte de mi identidad desde la infancia. Una noche, en medio de una pesadilla, mi papá se sentó a leer comics conmigo, solo así pude espantar a los hombre-lobo que me asediaban desde el mundo del sueño. Fui un niño que empezó a leer para ahuyentar sus demonios y me convertí en un hombre que siguió leyendo para invocar sus más coloridos sueños.
Una gran mayoría lee para aprender, porque es una forma económica de estudiar. Leemos, entre otras razones, para ser más productivos. Leer enriquece, multidimensionalmente. “No se trata de educados versus no educados. Es acerca de ‘le gusta leer’ versus ‘no le gusta leer’”, dice Naval Ravikant, el conocido inversionista indio-americano.
Existen quienes leen para comprender mejor a la humanidad. Flaubert, Balzac y García Márquez, enseñan más que muchos tratados de sicología. Una buena novela nos revela los más ocultos recovecos de la mente y el corazón humanos.
Los introvertidos usamos los libros como apoyos. Nos sentamos, por ejemplo, en una banca del parque o en la playa, con la esperanza de que alguien nos pregunte por el texto en cuestión y quiebre la muralla de hielo que nos separa del mundo.
Los románticos leemos para encontrar algún poema que interprete nuestros sentimientos. Mejor que un chat vacío y pobre con un “me gustas mucho”, caen bien unos versos de Lope de Vega: “Desmayarse, atreverse, estar furioso, / áspero, tierno, liberal, esquivo...”.
También se puede leer por puro y simple placer, sin razón alguna, solo porque pocas actividades activan más fibras en nuestro espíritu. Borges no fue el único que lo dijo, pero quizás sí el que mejor lo puso: “La lectura debe ser una forma de la felicidad”.
¿Te acuerdas que te conté de Finlandia, ese hermoso país que, al celebrar sus cien años de existencia, decidió regalarse una gran biblioteca? Inspiremos la tertulia esta vez con una imagen de ese edificio magnífico, templo y circo de las letras, e imaginemos en un rincón de su más silenciosa sala a una madre con su hija, leyendo susurrantes, olvidando por unas horas al entrometido celular y la tirana noticiosa actualidad.