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Nunca una guerra es positiva y menos en este caso. En mi opinión puede representar esta guerra no solo el despelote de los mercados, sino el preludio de una recesión global.
Por José Manuel Restrepo Abondano - Jrestrep@gmail.com
Mucho se hablará de aquí en adelante y mucha tela de dónde cortar tendremos a continuación en las cadenas de valor y el comercio internacional. Muchos se preguntarán dónde está la OMC y por qué varios actores están callados frente a la decisión arbitraria del presidente Trump de imponer unos aranceles indiscriminados, sin ningún criterio técnico reconocido y que tristemente tendrá todos los efectos indeseados posibles, aún sobre USA.
Nunca una guerra es positiva y menos en este caso. En mi opinión puede representar esta guerra no sólo el despelote de los mercados, sino el preludio de una recesión global. Ella no solamente destruye las instituciones y los avances del comercio internacional, sino que reducirá el crecimiento global y significa riesgo inminente de un aumento de nuevo en la inflación global. Que se olviden los bancos centrales y los gobiernos de que esto facilitará la reducción de tasas de interés, razón adicional para eventuales recesiones.
Trump ha logrado, no sólo ponerse en el centro del debate, sino que le está inyectando una dosis de incertidumbre a los mercados. Pero en adición, vienen ahora la cascada de retaliaciones de muchos países, seguramente arrancando por Asia, la Unión Europea y eventualmente algunos otros países de Latinoamérica. Esta guerra conduce además a un deterioro en el bienestar de los consumidores que ahora adquirirán productos más costosos.
Dicen algunos que a Colombia le fue bien porque le aplicaron la tasa más baja de aranceles (10%) y que como esta es generalizada no hay deterioro competitivo. Permítame diferir de dicho análisis. Cuando los mercados cambian drásticamente como ahora, normalmente se generan efectos precio y sustitución de los productos, y no sabemos si los exportadores todos reaccionarán igual, es decir subiendo los precios en ese 10%. Algunos podrán pescar en río revuelto y tratarán de llevarse parte del mercado ajustando en menor proporción los precios. Y, por otro lado, algunas tasas de cambio se elevarán, compensando parte del costo adicional. El efecto podría entonces agravarse por otra fuente de inflación vía mayores tasas de cambio.
Pensando con optimismo, algunos productos colombianos podrán ser más competitivos. Flores en relación a Ecuador o UE, Café en relación a Vietnam, Palma en relación a Malasia, Confecciones en relación a Asia, Frutas en relación a Costa Rica, entre otros ejemplos. Pero nada de esto será suficiente para compensar el deterioro de las exportaciones.
Y como dice el Chapulín Colorado, y “ahora quien podrá defendernos”. Esta decisión es de bulto violatoria de los acuerdos de libre comercio, incluido el de Colombia. La única salida es una presión global a USA a corregir este tipo de medidas que son hasta chambonas en la forma de cálculo, donde el supuesto arancel excesivo cargado a USA (Resultó la mitad de la división de la balanza comercial con USA de cada país entre las exportaciones de cada país a USA).
Es en momentos como este que le hace falta al mundo una sólida institución global que detenga las arbitrariedades del populismo, que parece no cansarse en una y en otra orilla. ¡¡Cuánto nos hace de falta la sensatez y la ponderación en la política!! Y el nuevo Mincomercio para cuando?
*Rector Universidad EIA