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Nadie dice que no deban hacerse cambios al sistema pensional, ni más faltaba, pero hay que hacerlo técnicamente y no de la manera estúpida y demagoga de los marxistas en el poder.
Por Juan David Escobar Valencia - opinion@elcolombiano.com.co
No es nuevo que los descubrimientos y saberes de los científicos y técnicos es lo que menos les interesa a los mediocres que se dedican a la politiquería, que es distinto de la política. Evitar la contrastación con alguien que sepa más que un idiota, es la fórmula salvadora del idiota.
Ignorar el conocimiento experto o la innovación suele estar motivado por la defensa de los beneficios económicos, prestigio, o intereses creados de quienes se benefician de las condiciones existentes, y lo que menos desean es que un experto visibilice la necesidad de cambiar algo que no funciona, o evite un cambio que haga inútil lo que funciona bien.
Los teclados para escribir conocidos como QWERTY, que probablemente es el que tenga en su escritorio, llamado así por las seis letras a la izquierda en la fila superior del teclado, fue diseñado a propósito para ser ineficiente y obligar a los mecanógrafos a escribir lo más lento posible, concentrando las letras más comunes en el lado izquierdo del teclado, donde normalmente los diestros, aproximadamente el 90% de la población, son menos hábiles. En 1932, expertos propusieron un teclado distribuido de forma diferente que duplicaba la velocidad de escritura y reducía el 95% del esfuerzo muscular, pero los intereses de millones de mecanógrafos y profesores de QWERTY, fabricantes y vendedores de máquinas de escribir y computadores, impidieron la implantación de la propuesta técnica de los expertos.
Por estos días hemos visto como los marxistas que desgobiernan al país, están empeñados en imponer una peligrosísima y dañina reforma pensional, aprovechándose de sectores de mercenarios politiqueros, como los que abundan en el Partido Liberal, que aceptaron un límite de 2,3 salarios mínimos como umbral de cotización al sistema público de pensiones. Los expertos y conocedores del tema, basados en conocimiento y no en delirios ideológicos, dijeron que el umbral no era 3 salarios mínimos como quería imponer el gobierno, sino CERO salarios mínimos; y si había que resignarse a no hacer las cosas bien, podría ser UNO; y en caso extremo, aceptando el poder de los idiotas empoderados, 1,5 salarios.
Pero para eso hay prostitutos políticos, que se venden al mejor postor. Sectores del partido rojo, color tradicional de los bombillos de los prostíbulos, negociaron a 2,3 salarios, que es el indecente “punto medio” entre 3 y 1,5, y ahora quieren hacernos creer que ellos son los salvadores de las pensiones de los colombianos porque lograron bajar al gobierno de 3 a 2,3.
Nadie dice que no deban hacerse cambios al sistema pensional, ni más faltaba, pero hay que hacerlo técnicamente y no de la manera estúpida y demagoga de los marxistas en el poder. Que no nos chantajeen con la supuesta “ayuda para los viejitos sin pensión”, porque lo que les van a dar es un “subsidio” y no una “pensión”, y por eso la justificación del gobierno es irreal. Los subsidios se diseñan por aparte y no pueden contaminar el sistema pensional. Pero para eso hay politiqueros saprófitos.