Varios analistas pensaron que la decisión de subir a 9% las tasas de interés, que el 29 de julio pasado tomó la junta directiva del Banco de la República, sería la última medida drástica para atajar el encarecimiento de los precios; ahora el tema se ve distinto y todo pinta a que la autoridad monetaria se apretará más el cinturón.
En su Encuesta de Opinión Financiera (EOF) más reciente, Fedesarrollo detalló que el promedio de 40 analistas del sector consultados coincidió en que la junta del Emisor subirá la tasa de intervención a 10% durante su reunión de este jueves.
De ser acertada dicha previsión, la tasa –que es la mínima que el Banrep le cobra a las entidades financieras por los préstamos que les hace– volvería a un nivel que no se ve desde julio del 2008, en medio de la crisis financiera de ese año.
Cifras recientes indican que aunque las decisiones del banco central empiezan a hacer efecto de a poco, todavía persiste el dolor de cabeza de los precios altos; en julio la actividad económica cayó 0,2% frente a junio, mientras que datos de agosto mostraron una inflación de 10,84% anual.
Quiere decir que paulatinamente la economía vuelve a niveles de crecimiento “saludables” como dicen los analistas, pero los precios siguen altos; además, el gasto de los hogares no para y según la firma Raddar en agosto llegó a $76,4 billones, 4,8% más frente a igual mes de 2021.
¿Camino equivocado?
Henry Amorocho, profesor de Hacienda Pública y Presupuesto de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario, mencionó otro factor a tener en cuenta sobre la decisión que tomará el Banrep, y es que generalmente replica las determinaciones de la Reserva Federal estadounidense, la cual subió tasas la semana pasada a entre 3% y 3,25%.
Dicho esto, consideró que el Emisor no debe apostarle a un nuevo incremento porque “tendría implicaciones serias en el proceso inflacionario, en la depreciación de la moneda y en el desarrollo económico”.
En caso de determinar una subida, agregó, debe ser máximo del 0,3%, porque un movimiento más agresivo podría derivar en que la inflación se trepe a 11% a final de año y que las tasas de intervención deban elevarse a ese mismo nivel.
Por su parte, Alejandro Reyes, economista principal de Bbva Research para Colombia, indicó que si se requiere podría haber un ajuste de tasas adicional al que habría esta semana, aunque seguramente en el último trimestre se reducirá el margen de maniobra para seguir esa estrategia, en la medida que se modere el ritmo de la actividad económica.
Vale decir que desde Bbva Research se estima que el PIB crecerá 6,8% este año y, con las decisiones que está adoptando el Banrep aunadas a la desaceleración del empleo, la inversión y las exportaciones, el dato bajaría a 2% en 2023, lo cual considera “saludable”.
Por su parte, la junta directiva del Banco de la República cree que va en la senda correcta para atajar la inflación, si bien la carestía de productos en el país se ha extendido más de lo previsto. Así, hacia 2023 o incluso 2024 el Índice de Precios al Consumidor (IPC) en el país podría retroceder al 3%.
No sobra decir que para el consumidor todo esto se está transmitiendo gradualmente. No obstante, en casos como tarjetas de crédito, créditos comerciales y microcréditos el ajuste de tasas del Banrep se ve más rápido, según ha establecido Asobancaria.
Ahora las miradas estarán puestas en el Emisor, que tomará su primera decisión de política monetaria en la era del Gobierno del presidente Gustavo Petro.