Hasta noviembre próximo llegarán al Valle de Aburrá y otras regiones de Colombia las aves migratorias, que vienen en un recorrido principalmente desde Norteamérica y continúan al sur del continente, buscando climas tropicales, refugio y alimento lejos del invierno.
Según un reporte de la universidad CES, en marzo del próximo año estos animales retomarán su camino, esta vez hacia su lugar de origen.
Igualmente, el centro académico explicó que algunas especies solo van de paso y otras se establecen en las ciudades. Por eso es esta época es común ver “nubes” de cientos aves negras transitando por el cielo, por lo general compuestas de gavilanes, halcones y gallinazos de cabeza roja que, uno a uno, van bajando a descansar o a establecerse.
Estas bandadas incluyen principalmente individuos de gavilán aliancho (Buteo platypterus), gavilán langostero (Buteo swainsoni) y halcón peregrino (Falco peregrinus). También, algunas aves pequeñas y medianas comienzan a llegar a jardines, cebaderos y bordes de las quebradas, como el caso de las reinitas (del género Setophaga), las pirangas (de las especies Piranga rubra, Piranga flava y Piranga olivacea), los cucos americanos (Coccyzus americanus), algunos atrapamoscas de los géneros Empidonax y Contopus y zorzales buchipecosos (Catharus ustulatus).
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Según el CES en el río Medellín y los lagos y humedales de los municipios del norte del área metropolitana ya se están avistando también algunos chorlitos y andarríos (de las especies Tringa solitaria, Tringa melanoleuca y Actitis macularius), patos barraquetes (Spatula discors) y águilas pescadoras (Pandion haliaetus).
Y es común también ver y escuchar a las gallinas ciegas o guardacaminos de las especies Antrostomus carolinensis y Chordeiles minor, que son aves nocturnas insectívoras que habitan cerca de caminos o en zonas verdes.
Aunque, por lo general, estos visitantes se adaptan bien a nuestras ciudades y ecosistemas urbanos, puede suceder que se choquen contra ventanas o edificios cuando se encuentren fatigados o quedarse en el suelo, vulnerables a ser atropellados, atacados por animales domésticos o ser capturados. Los animales que más frecuentemente son reportados son los cucos americanos (por agotamiento), las gallinas ciegas (por agotamiento y ataque de animales domésticos) y los zorzales (por colisiones). Algunos gavilanes y halcones también son atacados por personas y animales domésticos, por lo que la universidad invitó a denunciar el maltrato a este tipo de las aves.
En caso de encontrar un ave que no puede volar, se recomendó: acercarse con calma y precaución y recogerla con suavidad usando una toalla o una manta, ubicarla el animal en una caja de cartón con orificios para que pueda respirar y ponerla en un lugar fresco, oscuro y silencioso, lejos de niños, perros y curiosos.
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Se advirtió que los animales silvestres, en especial si están vulnerables, se estresan muchísimo e incluso empeoran solo por el contacto y la presencia de las personas y animales domésticos, por lo que no se recomienda acariciarlos o cargarlos. Además, no se les debe dar ningún alimento, pues cada ave tiene hábitos distintos.
El Área Metropolitana del Valle de Aburrá como autoridad ambiental y la Universidad CES dispusieron la línea celular 304 6300090, que atiende desde las 6 de la mañana hasta las 10 de la noche de lunes a domingo, para reportar aves desorientadas o ayudar con el manejo de ellas.
“Reporte lo más rápido posible después de encontrar al animal: de lo contrario, podría no sobrevivir. Nuestro equipo técnico está altamente capacitado para reaccionar a estas situaciones. No conserves el animal: recuerda que la tenencia de animales silvestres es ilegal”, aconsejó a la ciudadanía.