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Un homenaje filarmónico a Fania All Stars, la banda sonora de la identidad latina

FANIA: Tributo Filarmónico, es un concierto para celebrar y homenajear a esta icónica agrupación de salsa. Serán más de 70 artistas en el escenario del Teatro Universidad de Medellín. Alfredo de la Fé, el mago del violín, será el invitado especial.

  • El concierto FANIA: Tributo Filarmónico, tendrá lugar en el Teatro Universidad de Medellín el viernes 24 de noviembre. Foto cortesía.
    El concierto FANIA: Tributo Filarmónico, tendrá lugar en el Teatro Universidad de Medellín el viernes 24 de noviembre. Foto cortesía.
22 de noviembre de 2023

Fania era una constelación, un conjunto de estrellas que le dieron forma, ritmo y sabor a la identidad latina y crearon la banda sonora de un continente entero. Una agrupación con una nómina de lujo, donde cada artista era una estrella. Estaban, entre otros, Celia Cruz, Ray Barretto, Cheo Feliciano, Roberto Roena, Yomo Toro, Rubén Blades, Héctor Lavoe, Willie Colón y Alfredo de la Fé.

Este último será el invitado especial de FANIA: Tributo Filarmónico, un concierto en homenaje a la orquesta fundacional de la salsa que contará con más de 70 músicos en escena, una fusión única entre la agrupación Son Havana All-Star y la Filarmónica Metropolitana.

El concierto tendrá lugar en el Teatro de la Universidad de Medellín este viernes 24 de noviembre. Alfredo de la Fé, el mago del violín, será el invitado especial del evento, pues él hizo parte de la nómina titular de Fania en los años 70. El Colombiano habló con él sobre el concierto, sobre esos años de furor salsero y desborde creativo.

Este concierto es como un viaje en el tiempo...

Sí, para mí es algo muy emotivo poder hacer este tributo a la agrupación más icónica de nuestro género y no solo por Fania, sino por Medellín, una ciudad a la que vine un fin de semana y me quedé 11 años”.

Vino a tocar y se quedó a vivir...

“Sí, vine a tocar y después fui fundador de Latin Estéreo. Toda esa parte me hace sentir mucho amor por Medellín, esas montañas. Mi esposa es paisa, eso es otra felicidad más. Y llegar a Medallo, estar unos días con muchos de los músicos que van a tocar, y que estuvieron conmigo cuando eran peladitos y estaban empezando. Va a ser algo muy especial”.

Hábleme del repertorio...

“Vamos a tocar los temas que dieron a conocer las estrellas de la Fania, como Ponte Duro, Quítate Tú, Anacaona”.

Qué pasa con la salsa en este formato filarmónico...

“Mira, la música clásica es el punto de partida de todo y no hay nada que suene más poderoso para mí. Yo estoy en un concierto y hay una sinfónica donde hay 70 músicos tocando, la fuerza que eso tiene es increíble. Poder combinar esa fuerza de un estilo clásico con la percusión, el ritmo y el sabor de la música latina, de la salsa, que es la palabra comercial, es una oportunidad para sentir esa fuerza. Es algo que aparte de que lo engrandece, lo lleva a otro lugar. Lo importante cuando se hacen estas cosas, siempre he dicho yo, es no perder el sabor”.

¿Cómo se hace para no perder el sabor? Cómo hizo usted que tuvo esa formación clásica y académica pero ha hecho tanta salsa...

“Cuando yo tocaba música clásica, son obras de los grandes compositores, Bach, Beethoven, Mozart, que ya están hechas, donde inclusive el que hizo las composiciones les creó hasta dónde hay que tocar suave, dónde hay que tocar más duro. Está todo ya, es un mapa que está todo hecho. Cuando tú estás haciendo algo en salsa, tú tienes una estructura, pero tú estás improvisando, y al improvisar estás creando una cosa distinta”.

Hay más espacios para la espontaneidad, para las emociones...

“Hay un campo para poder ampliar, para poder, como yo digo, pintar sobre un lienzo que le falta que haya una creatividad y una pintura. En la música clásica ese lienzo ya está pintado y aunque los diferentes músicos clásicos le dan sus diferentes interpretaciones, de todas maneras es algo que ya está hecho. Cuando nosotros estamos haciendo salsa es algo improvisado. Una descarga es algo que tú no sabes qué va a pasar. El pianista hace una frase y de pronto el timbalero se pega y la acompaña y se va formando una amalgama de sonidos y de magia”.

Mucha de esa magia se ha perdido ahora que tanta música se crea con herramientas digitales...

“Yo estaba leyendo un artículo de Herbie Hancock, que es uno de los mayores pianistas de jazz, y un artículo del cual estuve muy de acuerdo, porque dice que hoy en día ya no se siguen temas, hoy en día la gente sigue es la fama del artista, entonces siempre que el artista sea famoso y esté teniendo millones de visitas en las plataformas, no les importa lo que están haciendo, porque no están siguiendo un tema musical, están siguiendo a una estrella por su fama. Hoy en día la música ha quedado en un segundo plano, es más importante el nombre que tenga la persona y los que le siguen no les importa lo que les den a consumir”.

Se pierde el criterio...

“No hay un criterio como lo hay cuando tú haces jazz, por ejemplo, que la gente se sienta a oír y es exigente con la música que tú estás haciendo. Eso ha hecho que esto haya cambiado, pero de todas maneras uno no puede nadar contra la corriente”.

Usted si puede...

“Bueno, yo ya casi voy para 70 años y soy un afortunado de la vida porque todavía puedo seguir haciendo lo que me gusta, que es tocar salsa con un violín. Todavía no he tenido que someterme a un patrón de popularidad o un patrón de comercio, sino que hago lo que yo siento y todavía soy capaz de llegarle a la gente, inclusive a gente joven”.

La salsa es música clásica...

“La salsa no tiene el protagonismo que pueda tener otros géneros hoy, pero es un género que no muere, que va a estar ahí siempre”.

¿Cómo recuerda usted esos años de furor salsero?

“Mira, cuando nosotros creamos ese estilo, porque es que la salsa no es un invento. La salsa viene de la música cubana como raíz y después se desarrolló en Nueva York, en Puerto Rico, por la necesidad que había de suplir esa música cubana en el momento que Cuba estaba bloqueada al resto del mundo. En ese momento había más de 100 clubes en la ciudad de Nueva York que presentaban tres orquestas diarias de domingo a domingo”.

Una revolución...

“Nosotros llegamos a hacer hasta 14 bailes con la Típica 73 en una semana, y eran sitios llenos y una juventud que quería algo nuevo, que estaba tratando de ocupar un lugar dentro de Estados Unidos, dentro de toda esa amalgama de naciones, de nacionalidades, de gente, queríamos ocupar un lugar. Por eso nuestra música hablaba de nuestras experiencias, había soneros que improvisaban y contaban una historia a través de lo que iban cantando. El timbalero podía coger un solo timbal y volcar todo su amor, toda su raíz en ese solo de timbal”.

Eso ya no sucede...

“Bueno, sucede en conciertos como este que vamos a ver el día 24 de Tributo a la Fania. Ahí sí nos damos ese lujo, digo lujo porque yo me siento agradecido que mi público me permita subirme a un escenario y frotar esas cuerdas y dar una melodía que traiga amor en un momento donde todo es guerra, todo es violencia, gente muriendo, gente matándose, gente queriéndose matar cada día más y nosotros damos, aunque sea por las tres horas que dura ese show, estamos dando amor”.

¿Cuál es para usted la influencia musical y social que ha tenido la salsa?

“Hay gente que están emulando y tratando de recrear esa época que nosotros hicimos. Yo fui parte de esa creación, fue increíble, eran cosas espontáneas y por eso todavía hoy tienen la fuerza y no pasa de moda porque es un mensaje que transmitió una fuerza y una energía que es única en el mundo”.

“Yo aprendí de toda esta gente, de Celia, de Tito, de Rubén, de Willie Colón, de Pacheco y eso que yo aprendí de ellos es lo que yo llevo al escenario y trato de dar a mi gente. Y cuando hay un público como el público de Antioquia es increíble porque ellos te alimentan para poder dar y dar y eso es increíble”.

Finalmente, usted cumplió el compromiso que hizo con Celia Cruz, que fue su vecina, su madrina, cuando le regaló las primeras cuerdas del violín y le pidió que llevara esta música por el mundo.

“Sí, claro. 95 países son bastantes. Y si empiezo a contar las ciudades dentro de esos países, yo creo que pierdo la cuenta... Pero seguimos haciéndolo, seguimos brindando esa música”.

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