A las amenazas tradicionales contra la jornada electoral, como el conflicto armado y la corrupción política, se están sumando las asonadas contra los miembros de las Fuerzas Militares que están tratando de implementar el Plan Democracia.
La situación, que ya generó indagaciones de la Procuraduría y la Defensoría, quedó en evidencia el pasado fin de semana, cuando dos pelotones del Ejército fueron interceptados por comunidades de Guaviare y Antioquia, que los sometieron a maltratos, les robaron - en algunos casos - y los obligaron a retirarse.
El primer caso se presentó el sábado en la vereda San Jorge, de San José del Guaviare. Allí una muchedumbre de campesinos le salió al paso a un grupo de 40 soldados, cuya misión era asegurar el territorio con miras a los comicios regionales del próximo 29 de octubre.
Los lugareños rodearon a la tropa, les retuvieron los celulares y radios, y les dijeron, en tono amenazante, que tenían que abandonar la vereda. La confrontación escaló a tal punto, que 18 uniformados fueron secuestrados.
“Por medio de una asonada, en la que se evidenciaron agresiones verbales y físicas hacia el personal uniformado, una sección de la unidad fue retenida de manera ilegal y fue conducida con dirección hacia Puerto Cachimano”, reportó la Fuerza de Tarea Conjunta Omega.
El domingo, cuando los uniformados seguían secuestrados en Guaviare, ocurrió otro hecho idéntico en el municipio de Briceño, Antioquia.
Un grupo de 35 militares que patrullaba el corregimiento Travesías fue rodeado por cerca de 150 habitantes, “quienes, mediante asonada, les hurtaron algunas de sus pertenencias (celulares) y les impidieron cumplir con la misión asignada”, informó la Cuarta Brigada del Ejército.
En la tarde del domingo fueron liberados los militares en Guaviare, con la intervención de la Defensoría y otras organizaciones civiles, pero en el aire quedó la pregunta: ¿se trató de hechos aislados o de una acción coordinada?
Zona de las disidencias
Fuentes de Inteligencia hicieron énfasis en que, tanto en San José del Guaviare como en Briceño, el grupo armado hegemónico es el Estado Mayor Central de las Farc (EMC). Como este grupo ilegal está en conversaciones de paz con el Gobierno, las fuentes pidieron la reserva de su identidad “para evitar problemas con los superiores”.
Precisaron que el EMC tiene por estrategia la instrumentalización de la comunidad para bloquear movimientos de tropas y que ya lo han hecho en el pasado.
En San José del Guaviare delinque el Frente Primero Armando Ríos; y en Briceño están los frentes 18 y 36, agrupados en el Bloque Magdalena Medio.
El gobernador de Antioquia, Aníbal Gaviria, rechazó lo ocurrido en su cuenta de X: “Graves delitos cometieron quienes atentaron contra nuestro Ejército en Briceño:️terrorismo, hurto, injuria por vías de hecho, asonada, violencia contra servidor público, obstrucción a la función pública y lesiones personales. ¡Vamos a dar con los responsables”.
Luego ofreció una recompensa de $100 millones por alias “Firu” y “Primo Gay”, cabecillas del frente 36 que al parecer están involucrados en la asonada. El primero de ellos, llamado Édgar Orrego Arango, hace parte de los voceros de paz del EMC en las conversaciones con el Gobierno.
El defensor del Pueblo, Carlos Camargo, pidió respeto por “la labor de la institucionalidad del Estado, ya que se requiere su presencia para garantizar los derechos de todos los ciudadanos de cara al proceso electoral del próximo domingo”.
Y precisó que su entidad redoblará la presencia en Guaviare, “para garantizar el derecho a elegir y ser elegido de la población de esta zona del país”.
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ANEXO: OTROS HECHOS RELACIONADOS EN EL CAUCA
Además de las dos asonadas en Guaviare y Antioquia, el fin de semana hubo dos hechos en el departamento de Cauca que al parecer también involucran acciones de guerrilleros del EMC-Farc.
En el municipio de Toribío fueron asesinados dos patrulleros de la Policía, Lener Alberto Mora Luna e Iván Camilo Sánchez Conejo.
Los servidores públicos estaban en tiempo de descanso, y sus cadáveres abaleados fueron abandonados cerca del hospital local.
De otro lado, en el corregimiento El Plateado, del municipio de Argelia, el Ejército reportó hostigamientos de parte de los insurgentes, lo que obligó a retirar las tropas de la zona para evitar una confrontación que perjudicara a los habitantes.