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DeepSeek: ¿una nueva revolución?

Para que la IA transforme el mundo, debe ser barata, accesible y no estar bajo el control absoluto de una sola empresa o país. DeepSeek acaba de demostrar que ese futuro es posible.

01 de febrero de 2025
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  • DeepSeek: ¿una nueva revolución?

El 27 de enero, el Nasdaq vivió un “lunes negro”. La euforia en torno a la inteligencia artificial (IA), que había disparado el valor de gigantes como Nvidia, Microsoft, Apple y Alphabet a niveles históricos, se convirtió en pánico en cuestión de horas. Nvidia, el gran protagonista el año pasado de la fiebre del oro de la IA, sufrió un desplome del 17% en su acción, evaporando más de 600.000 millones de dólares de su capitalización bursátil. Parece de ciencia ficción en un solo día se esfuma en la bolsa el equivalente a casi dos veces el PIB de un país como Colombia.

No fue un fallo de software ni una crisis bancaria: la causa de esta debacle tenía un nombre prácticamente desconocido en Wall Street y Silicon Valley, pero que en pocas horas se convirtió en el tema que nadie podía dejar de mencionar: DeepSeek, la nueva estrella china de la IA. ¿Cómo una empresa emergente de la que pocos habían oído hablar logró sacudir de manera tan súbita y contundente a una industria que parecía imparable?

DeepSeek no es un startup convencional ni un producto de gigantes chino como Alibaba o Tencent. Nació en High-Flyer, un fondo de cobertura chino especializado en trading algorítmico, fundado en 2015 por Liang Wenfeng, un matemático con formación en machine-learning y visión computacional. Tras años aplicando IA en los mercados financieros, en 2023 dio un giro estratégico y decidió competir con OpenAI y Google en modelos de lenguaje grande (LLM, por sus siglas en inglés). El 20 de enero, DeepSeek lanzó R1, su modelo de razonamiento, y días después V3, un LLM con un desempeño cercano a ChatGPT-4 y Gemini, pero con un costo 10 veces menor: un golpe sobre el tablero de la industria.

Hasta hace poco, la narrativa dominante sostenía que China había quedado rezagada en la carrera de la IA, en gran parte debido a las restricciones de exportación impuestas por Estados Unidos, que bloquearon el acceso de las empresas chinas a los chips más avanzados, como los de Nvidia.

Sin embargo, DeepSeek desafió este paradigma. Obligada a optimizar recursos, logró entrenar modelos de alto nivel con hardware más barato y menos potente, desmontando la creencia de que la IA de primer nivel exige inversiones descomunales. Hasta ahora, desarrollar un modelo como ChatGPT requería entre 100 millones y 1.000 millones de dólares en infraestructura y chips de alto rendimiento. DeepSeek lo hizo por una fracción de ese costo. Con barreras de entrada cada vez más bajas, el acceso a modelos avanzados de IA podría estar en camino hacia una democratización, alterando el panorama para quienes aspiraban a monopolizar este emergente mercado.

Hasta este momento, Nvidia ha sido el gran ganador indiscutible de la revolución de la IA. Sus chips H100, esenciales para entrenar modelos avanzados, se venden como pan caliente, con un dominio tan absoluto que los inversionistas la convirtieron, momentáneamente, en la empresa más valiosa del mundo. Sin embargo, DeepSeek cuestiona su antes infranqueable modelo de negocio: si el futuro de la IA no requiere pagar precios exorbitantes por sus chips, su monopolio sobre la infraestructura del sector está en peligro.

Pero las consecuencias se extienden más allá de los fabricantes de chips. Empresas como Microsoft, Alphabet y Meta, que han invertido cientos de miles de millones en infraestructura de IA, ahora enfrentan la incertidumbre de si todo ese gasto será necesario o si modelos más baratos, como los de DeepSeek, harán que sus costos se vuelvan insostenibles.

Aun así, a pesar de este éxito inicial, DeepSeek está muy lejano a ser el vencedor de la guerra por el dominio de la IA. Las restricciones impuestas por EE.UU. siguen representando un obstáculo, y si bien han encontrado formas de entrenar modelos sin depender de chips de última generación, aún necesitan acceso a componentes avanzados para mantenerse en la carrera. Además, existe la posibilidad de que Washington, ahora con Trump al mando, endurezca aún más las sanciones, dificultando la importación de tecnología clave.

Otro reto para DeepSeek será que, al ser un producto chino, enfrentará escepticismo en mercados occidentales, al igual que ha sucedido con TikTok. De igual manera, algunos críticos ya han comenzado a señalar que su tecnología es, en gran parte, una adaptación de modelos previos de OpenAI y Google, y que su ventaja proviene más de su eficiencia en costos que de innovación verdadera.

Lo cierto es que más allá de la turbulencia en los mercados y el nerviosismo de los gigantes tecnológicos, la irrupción de DeepSeek podría ser una victoria para los consumidores. Que la IA no se convierta de un bien de lujo controlado por un puñado de empresas podría, a largo plazo, incentivar una mayor competencia que generará mejores modelos, más opciones y precios más bajos. Para que la IA transforme el mundo, debe ser barata, accesible en todo el mundo y no estar bajo el control absoluto de una sola empresa o país. DeepSeek acaba de demostrar que ese futuro es posible.

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