Entre el conflicto armado y los ciclos económicos como la crisis hipotecaria de 1999, le restaron hasta el 20 % de crecimiento potencial a Colombia en los últimos 50 años. Esa es una de las conclusiones a las que llegó un estudio de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif), contratado por Federación de Aseguradores Colombianos (Fasecolda) y que fue presentado ayer, en la clausura de la Convención Internacional de Seguros en Cartagena.
El presidente de Anif, Sergio Clavijo Vergara, aseguró que el país ha “sacrificado 1 % de su crecimiento potencial anual en los últimos 50 años y en un ambiente normal, retomaríamos esa senda”.
Es decir, el bono económico de la paz, según el estudio, es de “entre 0,5 % y 1 % de aceleración en el producto interno bruto (PIB)”.
Ahora bien. Este sería el “dividendo”. Pero los costos son mucho más altos. El análisis de Anif, por ejemplo, estima que el costo de los acuerdos firmados con las Farc podrían representar entre 2,2 % y 5,22 % del PIB nacional.
Clavijo explicó que solo los costos inmediatos del posconflicto a cinco años, que comprende la misión para transformar el campo, reparación de víctimas, sustitución de cultivos y sostenimiento de desmovilizados costaría 2,2 %, en donde la reparación de las víctimas sería lo más costoso, un 1,9 % del producto interno.
“A mi lo que me preocupa es que se haga esto a la colombiana, es decir, sin hacer los cálculos de dónde vamos a obtener esta plata”, añadió.
Mientras tanto, el exdirector del Departamento Nacional de Planeación (DNP), Hernando José Gómez, explicó que el país debe encaminarse por promover la competitividad, “si queremos el bono de la paz, debemos trabajar con eficiencia en zonas de conflicto, donde los Objetivos del Milenio (ODS) no se cumplieron, ahí se ataca el problema”.