La Navidad ha sido una excusa para inspirar y dar vida a cientos de historias a través de las diversas formas del arte: teatro, música, poesía... y literatura, también. La Navidad ha sido fuente de inspiración desde sus inicios paganos y aún hoy, en la actualidad, continúa alimentando la fuente inagotable de la literatura tomando forma de numerosos cuentos y novelas.
Grandes autores, clásicos de la literatura universal, le han dedicado por lo menos una historia. Incluso, autores colombianos han dado vida a historias en medio de esta época. Uno de ellos, Tomás Carrasquilla, escribió Navidad en la mina, y el fallecido Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, publicó alrededor de 1980 un texto titulado Estas navidades siniestras.
Entre los clásicos se encuentran autores como Charles Dickens, los hermanos Grimm, Hans Cristian Andersen y Oscar Wilde, por citar algunos. Y en los anaqueles encontramos tantas historias bajo el título de Cuento de Navidad, como autores han usado esta época para inspirarse. Aunque sin duda, uno de los más recordados es el de Dickens.
¿Un género?
Pero aunque es un tópico tradicional no podríamos hablar propiamente de un género literario, sino de una temática a partir de la cual se escribe, como podría hacerse sobre cualquier otro tema. A pesar del paso de los años y el cambio de costumbres, son historias que permanecen vigentes, sobreviviendo a un público lector que parece cada vez más escaso.
Sin embargo, una de las razones por las que ocurre esto, afirma el editor Ángel Galeano, es que “las personas tienen hambre de historias, de recreación, de arte. Uno cuenta historias y la gente todavía no está tan envilecida para no interesarse por las historias bien contadas”.
Es por eso que aún en medio de la modernidad existen personas con deseo de contar historias que abordan temáticas propias de la navidad: los aguinaldos, la comida y otras costumbres más. Esa fue una de las razones que llevó al grupo literario Aprendiz de brujo a recopilar un conjunto de historias que exaltara costumbres como la de los aguinaldos. “Regalo, albricia, presente, obsequio, ofrenda, dádiva, aguinaldo. Pero en Antioquia, traído”, apunta Galeano.
De allí se desprenden 11 historias que tienen “como telón de fondo la ilusión infantil, que ha dejado de ser una fiesta de fraternidad para convertirse en una mercancía más”, agregó Galeano. “El traído” se convierte en esta Navidad en una dádiva que invita a revivir las tradiciones navideñas a través de sus historias.