El escritor, columnista y caricaturista falleció este 10 de septiembre en su ciudad natal, Bogotá, a los 76 años.
Nació y creció en una familia de escritores y artistas. Su padre es el reconocido escritor Eduardo Caballero Calderón, hermano del pintor Luis Caballero y sobrino del escritor Lucas Caballero Calderón.
Su formación profesional inició en la Universidad del Rosario, en el pregrado de Derecho. Sin embargo, a raíz del nombramiento de su padre como embajador en la Unesco (1966), y algunas decepciones con sus estudios, emprendió en París la carrera de Ciencias Políticas.
Su trabajo periodístico lo desarrolló en Colombia, en medios como Semana, El Tiempo y El Espectador. Alejandro Santos, director de la revista (para el momento en que Caballero trabajaba allí), lamentó su muerte.
En el terreno de la ficción, el escritor es reconocido por Sin Remedio (1984), considerada una de las grandes novelas urbanas del país.
En ella cuenta la historia del poeta Ignacio Escobar y su trasegar por la Bogotá de los años 70. En una entrevista para El Tiempo, afirmó que se trataba de “una novela sobre lo difícil que es escribir poesía”. El libro hace parte de la colección Biblioteca Básica de Cultura Colombiana y puede leerla haciendo clic aquí.
Finalmente, Caballero también se desempeñó como caricaturista político, un oficio que le hizo merecer, en 1994, un premio Simón Bolívar.
Un intelectual coherente
Sus columnas de opinión (las más recientes puede encontrarlas en Los Danieles) siempre estuvieron atravesadas por su brillantez, coherencia y honestidad. “Un columnista como pocos han existido en nuestra historia, con una cultura inmensa y una posibilidad de opinar con propiedad en casi todos los temas; con una honestidad intelectual que fue su norma de conducta, incluso para criticar a los medios en los que trabajaba”, expresó el periodista y también columnista, Daniel Coronell.
En vida publicó solo un libro de literatura, los demás fueron periodísticos. No obstante, su prosa es elogiada como una de las mejores de la prensa colombiana. “Ha sido uno de los mejores columnistas de opinión que ha tenido el país, no solo por su manera impecable de escribir sino por como expresaba sus puntos de vista: brillante, decente, correcto y limpio, siempre dijo lo que pensaba sin tener miedo”, agregó el periodista Juan Carlos Iragorri, quien en 2002 publicó una compilación de entrevistas con él, en el libro Patadas de ahorcado.