Se tomó esa pastilla y se sintió mejor. Le habían dicho que era muy efectiva y usted lo creyó. El punto es que esa píldora que se tomó no era más que un pedazo de azúcar. Todo lo hizo su cerebro, sin ayudas extras. Le dicen el efecto placebo (ver glosario) y por años algunos se lo achacaron a los medicamentos contra la depresión.
Así fue hasta este lunes, cuando una investigación –la más grande hecha hasta ahora– concluyó que los antidepresivos son más efectivos que el placebo. Unos más que otros, eso sí. Y esta es una respuesta contundente a la controversia que por años alegaba que su efectividad era la misma que la de un dulce de tic tac o que estos fármacos solo eran parte de un negocio impulsado por las farmacéuticas.
El debate tenía lugar, ya que es conocido que el efecto placebo tiene un impacto positivo en algunas personas con depresión. En los ensayos con control aleatorio, un tercio de los pacientes de depresión grave mejoró luego de tres meses de “tratamiento” con pastillas azucaradas.
No obstante, el porcentaje medio de personas que mejora al tomar un antidepresivo real es del 60 %. Fue lo que encontraron los investigadores del estudio, en cabeza de Jhon Geddes, reconocido investigador de la Universidad de Oxford, que realizó una revisión sistemática y un metaanálisis de más 522 ensayos que incluían 116.477 personas.
Aquí es importante tener presente, como aclara la psicóloga Nora Helena Londoño Arredondo, que las personas que requieran atención médica por su depresión deberían acompañar los fármacos con un tratamiento psicológico.
“Se sabe que así producen más resultados positivos y evitan las recaídas”, señala Jorge Holguín, médico psiquiatra con maestría en psicopatología y neuropsiquiatría de la Universidad de Cambridge.
Diferencia en su eficacia
El equipo internacional de investigadores analizó cientos de ensayos clínicos de los 21 medicamentos antidepresivos más comunes. Sus resultados, publicados en la prestigiosa revista The Lancet, son la mejor evidencia de la efectividad de los antidepresivos y de que más personas enfermas podrían beneficiarse de sus efectos.
“Los investigadores que participaron en este análisis son completamente independientes y no están ligados a ninguna industria (...). Además su metodología es bastante confiable”, explica Holguín.
Estos científicos también detallan en el trabajo la diferencia entre los antidepresivos. Según Cristian David Vargas, psiquiatra de la Universidad de Antioquia, estos fueron más eficaces que el placebo: “La aceptabilidad tuvo diferencias importantes, siendo menos tolerados los tricíclicos (los primeros en producirse) como la clomipramina. Cuando se hicieron comparaciones cabeza a cabeza, estos y los duales (actúan sobre dos mensajeros químicos) tuvieron superioridad sobre los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, vortioxetina y agomelatina (otros medicamentos para tratar esta enfermedad)”.
Y agrega que algunos de esos hallazgos son compatibles con la clínica que ven los psiquiatras en el día a día, en la que los tricíclicos son muy buenos, pero tienen poca tolerabilidad, y los duales tienen mayor posibilidad de respuesta en segundos intentos farmacológicos.
Esta investigación es relevante porque su muestra es muy grande y porque revisa los 21 tipos de antidepresivos más consumidos. No se había hecho una investigación tan exhaustiva.
Ahora bien, recuerde, no se automedique. Estos resultados no reemplazan el juicio clínico de los psiquiatras y, en caso de ser necesario, es fundamental acceder a una evaluación clínica.
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millones de personas en el mundo sufren depresión, un trastorno mental frecuente: OMS