Después de seis años de la emergencia que golpeó a Puerto Valdivia, el proyecto de Hidroituango logró sellar para siempre su túnel de desviación derecho, uno de los hitos más importantes desde que comenzó su contingencia en 2018 y que reduce los riesgos de un nuevo desastre.
En una proeza de ingeniería que involucró los esfuerzos de académicos en Estados Unidos, ingenieros del proyecto y obreros, EPM informó este jueves que logró concluir la construcción de un tapón de concreto de 33 metros de espesor.
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“EPM aplicó toda su capacidad y experiencia para el cierre del túnel de desviación derecho, con una ingeniería inédita en el mundo, tecnología de punta e innovadora, que hoy se convierte en conocimiento y aprendizaje valioso para su aplicación en otras obras de infraestructura”, expresó el gerente de EPM, John Maya Salazar.
Puesto en operación en 2014, el túnel de desviación de derecho fue construido con el objetivo de desviar el río Cauca y hacer posible el inicio de la construcción de la presa de Hidroituango.
Pese a funcionar sin mayores sobresaltos, buscando recuperar un retraso que venía acumulando el proyecto, EPM aprobó en 2014 un plan para construir un tercer túnel independiente a los dos de desviación originales, denominado Galería Auxiliar de Desviación (GAD).
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El 28 de abril de 2018 este tercer túnel sufrió un colapso parcial que pronto se volvió definitivo por cuenta de un derrumbe interno.
Aquel taponamiento puso en jaque al proyecto debido a que los dos túneles de desviación originales ya habían comenzado a ser sellados como parte de los preparativos para el llenado del embalse de la hidroeléctrica, que para ese año ya tenía estipulado comenzar a generar energía.
Sin embargo, a medida de que el agua empezó a acumularse, su presión ocasionó el destaponamiento temporal del túnel de desviación derecho, el 12 de mayo de 2018.
Producto de esa situación, el caudal del río Cauca pasó de 2.000 metros cúbicos por segundo (m3/seg) a casi 6.000 m3/seg, generando una creciente que arrasó con dos puentes, inundó un centro de salud, una escuela y decenas de casas, dejando un saldo de por lo menos 600 personas afectadas.
No obstante, el túnel volvió a taponarse por sí solo.
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Si bien las obras de recuperación siguieron avanzando, alcanzándose hitos como la culminación de la presa, la puesta en funcionamiento del vertedero, la entrada en operación de las primeras cuatro unidades de generación, entre otros, el riesgo de que este túnel se destapara había seguido latente.
Para lograr sellarlo definitivamente, EPM señaló que el primer paso ocurrió en 2019, cuando se construyeron una serie de obras que permitieron desviar el agua que llegaba ese túnel hacia otro (denominado descarga intermedia).
De igual forma, comenzaron unos trabajos para habilitar unos pozos necesarios para el lanzamiento de unas esferas de plástico requeridas para una solución ideada por expertos de la Universidad de Utah, Estados Unidos, entre 2018 y 2019.
Luego de que en 2020 comenzaran los trabajos para la construcción de unos micropilotes necesarios para taponar el túnel, en agosto 2022 se realizó el primer lanzamiento de esferas, en noviembre de 2023 un segundo lanzamiento y en febrero de 2024 los últimos.
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Luego de esa maniobra, fue posible que en abril de este año se despresurizara el túnel y los primeros obreros pudieran ingresar a él para comenzar a construir los tapones, que incluyeron uno de 11 metros y otro de 22 metros de espesor.
En total fueron lanzadas unas 107.653 esferas y levantados unos 63 micropilotes.
Finalmente, EPM informó que el porcentaje general del proyecto va en un 93,1% con corte a agosto de este año.