Todas las ciudades tienen un centro histórico. El lugar donde nacieron como villas para convertirse en grandes urbes. Medellín no es la excepción. No obstante, el desarrollo arrasó con muchos más edificios históricos, a diferencia de Cartagena, Manizales, Bogotá o Popayán, donde se conserva gran parte de su arquitectura fundacional. Por eso, en la capital antioqueña esta zona es atípica y es recriminada por algunos como irrespetuosa del patrimonio.
Entrando al centro, por diferentes vías como la calle Colombia, la avenida de Greiff, Regional o Ferrocarril se instalaron, entre 2016 y 2017, señales con fondo marrón que indican “Centro Histórico de Medellín”. Criticadas por unos y defendidas por la Administración Municipal, traen a colación la pregunta: ¿El de Medellín se puede considerar como tal?
Críticas
El concepto de centro histórico empezó a formalizarse en documentos oficiales en el país desde 1989, mediante un documento del Instituto Colombiano de Cultura, y se aplica, por lo general, a sectores antiguos que contienen una muestra representativa de la arquitectura de los periodos iniciales de formación de las ciudades.
En el caso de Medellín, el Plan de Ordenamiento Territorial de 2008 lo delimitó y definió como Centro tradicional y representativo de la ciudad.
Para el ciudadano Carlos Gómez es una lástima que las nuevas generaciones no tuvieron la oportunidad de conocer la ciudad vieja, porque varios edificios emblemáticos fueron derribados y solo quedaron unos pocos.
“Dejaron demoler el Teatro Junín que era una preciosidad, el edificio Pasteur, el pasaje Sucre, acabaron con el patrimonio arquitectónico del Parque de Berrío y Bolívar”, expresó Gómez.
El arquitecto Luis Fernando Arbeláez, experto en urbanismo, señaló que es evidente que la capital antioqueña no cuenta con un centro histórico como el de una urbe europea, por ejemplo, o como el de otras ciudades colombianas.
“Los edificios viejos corresponden a una Medellín industrial que de todas maneras se vuelven patrimoniales, tenemos un centro histórico heredado del siglo XX”, subrayó.
Arbeláez explicó que este fenómeno se debe a que en la ciudad existe un espíritu economicista. Cuando se ve rentabilidad en un terreno, no se detiene a pensar en si ahí existe un edificio histórico sino que prima el interés de levantar otro nuevo.
En el 2002 el escritor Alberto Aguirre se refirió a este tema cuando publicó Este pasaje apesta, una columna consignada en las páginas de este diario donde ironizaba sobre el afán de demoler el Pasaje Sucre, construido en 1920, para levantar en su lugar la Biblioteca EPM.
A Claudia Albisser unos amigos suizos le preguntaron dónde quedaba el centro histórico de Medellín. Ella les contestó que no existía tal como ellos se lo imaginaban.
“En su lugar de origen el centro de las ciudades es siempre la parte antigua, la cual han conservado durante el tiempo. Eso buscaban acá. Desgraciadamente todas se fueron al piso para darle paso al ‘progreso’”, contó.
Proteger lo existente
Mónica Pabón, directora de la Fundación Patrimonio para el Desarrollo, observó que si bien es cierto que no quedan tantos edificios coloniales, en cuanto a arquitectura moderna Medellín tiene la mayor representación del país.
Afirmó que el descuido sobre el paisaje se debe a que antes existían bienes patrimoniales, pero solo hasta que entró en vigencia el Acuerdo 48 de 2014 se empezó a proteger la homogeneidad urbana, que se ve en Prado Centro, por ejemplo, con cuadras de casas republicanas que preservan un estilo.
“Lo que hace falta es crear una política pública de patrimonio, para educar a la ciudadanía sobre su importancia y para que a quienes poseen bienes patrimoniales no les quede tan difícil conservarlos”, dijo Pabón.
Por otro lado, Luis Roberto Durán, subdirector de Paisaje y Patrimonio de la Agencia APP de la Alcaldía de Medellín, afirmó que la creencia de que no hay un centro histórico es un asunto de percepción ciudadana.
“Medellín tiene, en patrimonio, 17 inmuebles con declaratoria nacional; a nivel municipal, en el Centro hay 72 y en Prado 261”, detalló Durán.
Agregó que también hay 35 edificios en proceso de declaratoria en esta zona, por lo cual, aunque algunos símbolos de la ciudad desaparecieron, con los existentes hay solidez para afirmar que sí existe un centro histórico.
Durán defendió la existencia de los letreros en las vías de Medellín, los considera vitales para orientar a los turistas hacia el lugar donde nació Medellín. Además, reveló que dentro de dos meses quienes sean propietarios de bienes patrimoniales y no tengan cómo conservar estas propiedades, podrán acceder a una bolsa de derechos patrimoniales que se creará a partir del recaudo de impuestos a nuevas construcciones en la ciudad.
“Medellín no tenía normas que protegieran edificios históricos como las que se han creado en los últimos años. Pero nuestro objetivo es que lo que está declarado se pueda conservar”, concluyó Durán.