Es hora de ir a dormir. Todas las luces de la casa están apagadas. Se acuesta y no logra conciliar el sueño, entonces da vueltas en la cama. La única alternativa que encuentra es revisar las notificaciones pendientes que le llegaron al celular. Ahí se queda enganchado una hora o dos o tres.
A este fenómeno se le conoce como ‘vamping’ tecnológico y provoca la pérdida de horas de sueño por estar frente a la pantalla, un problema que es posible atrape en su mayoría a los adolescentes, según los expertos, quienes advierten que esto puede te ner consecuencias “nocivas” para la salud mental y física de los jóvenes.
A propósito de esta problemática, un estudio publicado el año pasado en la Revista italiana de pediatría advierte de que el 81,5 % de los jóvenes modificó sus ritmos de sueño y muchos tuvieron problemas para conciliarlo.
El informe muestra, además, que algunos llegan a recibir o enviar hasta 100 mensajes diarios a través de sus dispositivos móviles. Los investigadores reconocen que los nervios o la preocupación por la covid-19 pudieron afectar, pero también apuntan al “uso exagerado” de dispositivos tecnológicos durante la noche.
Ante este panorama, Diego Redolar, profesor de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), señala que las rutinas son muy importantes: “hay que establecer horas fijas para acostarse y levantarse”. Dice que en los periodos de vacaciones las rutinas “se ven diluidas” y, por tanto, el ‘vamping’ se ve más “agravado”.
Algunos efectos a nivel conductual que se pueden presentar por esa alteración en los patrones de sueño son: irritabilidad, cansancio, dolor de cabeza o falta de atención, según Redolar. “Hasta los 20 o 25 años, el sistema nervioso no está desarrollado, y hay que cumplir una serie de hitos, si no se duermen las horas necesarias, además de las consecuencias para la persona adulta, estamos olvidando algo muy importante para el desarrollo cerebral”.