Si es mujer, en uno de esos días en los que odia la menstruación, tal vez haya querido que le quiten el útero. Y tal vez, alguien le haya respondido que extirparlo, así como los ovarios, sería como adelantarse en el tiempo, envejecer prematuramente. Y hay mucho de razón en ello, también en que no es una cirugía que deba hacerse porque sí ni como método anticonceptivo.
El estudio científico del cuerpo femenino y sus patologías ha estado marcado históricamente por sesgos de género —un ejemplo son los efectos secundarios en la menstruación por las vacunas anticovid–, de ahí que todavía haya tantas dudas sobre estos temas, incluyendo lo que se conoce como menopausia quirúrgica.
Se trata de los ovarios
La extirpación de ovarios, llamada técnicamente ooforectomía, suele estar asociada en la cultura popular a un envejecimiento prematuro en las mujeres, un fenómeno conocido también como “menopausia quirúrgica”.
Estos órganos, aunque pequeños —tienen el tamaño y la forma de una almendra–, cumplen dos funciones importantísimas en el sistema reproductor femenino: producen la progesterona y los estrógenos (dos hormonas que, entre otras cosas, controlan los ciclos menstruales de las mujeres) y liberan cada mes un óvulo que puede ser fecundado por un espermatozoide para dar inicio a un embarazo.
Su extirpación —igual que ocurre con la de útero (ver Radiografía)— no puede ser pedida por las pacientes, por ejemplo, porque desean dejar de menstruar. Este procedimiento se lleva a cabo únicamente en casos como endometriosis, cáncer, lesiones o quistes, cuando la cirugía acarrea un beneficio mayor al riesgo.
Ahora bien, para entender el concepto de “menopausia quirúrgica” es importante remitirse al fenómeno de la menopausia “natural”, que es un proceso fisiológico a partir del cual dejan de funcionar los ovarios —de producir hormonas— y que ocurre orgánicamente entre los 38 y 56 años.
Ahora bien, cuando se habla de “menopausia quirúrgica” se hace referencia a un efecto secundario de la ooforectomía, explica el ginecólogo Álvaro Serna.
Cuando a una paciente se le extraen los ovarios ya no tiene cómo producir hormonas, de manera que automáticamente presenta síntomas asociados a la menopausia, por ejemplo sofocos, insomnio, pérdida de la líbido, etc. Para estos casos, sin embargo, existe la posibilidad de formular terapia de reemplazo hormonal. “Esto se hace de manera muy consciente y selectiva”, continúa Serna, “evaluando otros tipos de medicamentos o, si la paciente es asintomática y está por encima de los 40 años, no enviarle ningún tipo de tratamiento”.
El reemplazo hormonal debe hacerse siempre bajo la asesoría de un experto, pues puede aumentar el riesgo trombótico e incluso favorecer el cáncer de mama.
¿Y la ligadura de trompas?
Ni la extirpación de los ovarios ni la extirpación del útero son considerados métodos anticonceptivos. La intervención quirúrgica que cumple esta función en las mujeres es la ligadura de las trompas de falopio, aquellas que conectan a los ovarios con el útero y a través de las cuales viaja el óvulo para ser fecundado.
En este caso, la menopausia quirúrgica no tiene lugar. Con ella solo se incomunican dos partes del sistema reproductor femenino. “Lo que sí se ha notado es que algunas de las pacientes que pasan por este tipo de cirugías ven alterada su menstruación”, continúa Serna, “pudiendo pasar a tener una frecuencia de cada quince días o de cada dos a tres meses”. Esto se explicaría porque los ovarios, al quedar incomunicados, pierden volumen en razón de que disminuye la circulación sanguínea.
El peso de no de menstruar
No tener ovarios implica dejar de menstruar. Tal y como ocurre cuando se extrae solo el útero. Este hecho —que no haya menstruación— suele desencadenar problemas de salud mental entre las mujeres a raíz de mitos y preconceptos equivocados que han sido impuestos por la sociedad patriarcal, por ejemplo, aquello de que una mujer sin útero ya no es mujer.
“Todos son mitos infundados, y aunque la función biológica de las mujeres está en los ovarios, si se llega al caso de retirarlos, su función primordial (la de producir hormonas) puede cumplirse a través de medicamentos” que, bajo la asesoría de un especialista no tendrían por qué generar inconvenientes, agrega Andrés Leonardo Reyes Hurtado, médico cirujano, especialista en Ginecología y Obstetricia, líder nacional de Ginecología y Obstetricia para Profamilia.
Lo ideal para evitar este tipo de consecuencias en la salud mental de las mujeres, coinciden ambos expertos, es explicar de manera adecuada el procedimiento, las razones por las que se debe llevar a cabo y las consecuencias reales que puede tener. “Si el procedimiento es exitoso, las consecuencias van a ser casi nulas, nada más allá que dejar de sangrar”.