x

Pico y Placa Medellín

viernes

0 y 6 

0 y 6

Pico y Placa Medellín

jueves

1 y 7 

1 y 7

Pico y Placa Medellín

miercoles

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

martes

2 y 8  

2 y 8

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

3 y 4  

3 y 4

language COL arrow_drop_down

Es urgente hablar sobre los efectos nocivos del vapeo

Un estudio reciente puso el tema sobre la mesa y le abrió la puerta a una discusión que ya debió darse en el país.

  • Se requiere una conversación social amplia y franca sobre el uso de los vapeadores y su eventual regulación. FOTO Jaime Pérez
    Se requiere una conversación social amplia y franca sobre el uso de los vapeadores y su eventual regulación. FOTO Jaime Pérez
18 de noviembre de 2023
bookmark

En 1968 Herbet A. Gilbert patentó un dispositivo que le permitió al farmaceuta Hon Lik, 40 años después, desarrollar un invento que, desde entonces, ha permanecido vigente en los mercados mundiales con la sentencia de la controversia: el cigarrillo electrónico moderno.

Un cigarrillo que funciona así: tras ser encendido, el líquido que contiene dentro el dispositivo en forma de aerosol, ya sea nicotina, aceites o destilados de marihuana, se convierte en un vapor aromatizado, caliente, húmedo y con distintos sabores que en el mismo instante es inhalado por el usuario.

Le puede interesar: Una colombiana ayudó a un tetrapléjico a volver a caminar

A esa nueva práctica, lógicamente, ya no se le conoce como fumar sino como vapear, y aunque es defendida por muchos como un hábito saludable y como una alternativa para dejar a un lado la adicción a los cigarrillos convencionales, las investigaciones recientes hechas al respecto han revelado posibles externalidades, impactos y consecuencias negativas de su consumo en el sistema respiratorio, cardiovascular y nervioso central.

Sin embargo, la mayoría de esas investigaciones se han hecho en el exterior, donde, además, “diferentes gobiernos han implementado tributos al consumo de productos para vapeo y tabaco calentado desde hace más de 10 años, y también han puesto en marcha la restricción al comercio, publicidad y promoción de su consumo y la prohibición a la venta a menores de 18 años, entre otras medidas”, explican en el estudio El diseño de un gravamen a productos de tabaco calentado, cigarrillos electrónicos y sistemas similares con y sin nicotina, publicado por Fedesarrollo en octubre de 2021.

Pero Colombia no hace parte de esos países ni tiene un marco normativo para la regulación de los vapeadores ya sea en cuanto a su tributación o a las reglas del juego para su uso, y cada vez que el tema se pone en el centro de una discusión pública, sucede lo que ocurrió la semana pasada con la divulgación del estudio Primeros datos de la enfermedad asociada al vapeo en Colombia, que fue desarrollado por profesores de la Universidad Industrial de Santander y publicado en el Journal Brasileiro de Neumología.

Ese estudio consistió en analizar la Encuesta Nacional sobre Consumo de Sustancias Psicoactivas (ENCSP) de 2019 y la base de datos del Sistema de Información de Prestaciones de Salud (RIPS); y concluyó que la prevalencia de uso de vapeadores en Colombia durante ese periodo fue del 4,37%, siendo Bogotá, Caldas, Antioquia, Valle del Cauca y Boyacá los departamentos en los que se encuentran el 60% de los usuarios; que el 76,8% de quienes vapean y tienen menos de 45 años, también son fumadores de cigarrillo; y que entre enero de 2020 y julio de 2022 en Colombia fueron reportados 245 casos de enfermedades relacionadas al vapeo y 59 muertes por lo mismo.

Así pues que con esos resultados, algunos académicos argumentaron que el estudio tuvo fallas metodológicas y por ende arrojó conclusiones inexactas, como es el caso de Héctor Pérez Madrid, médico toxicólogo y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia consultado por este periódico para hablar sobre el tema en un artículo anterior.

Y algunas organizaciones defensoras del vapeo bajo un enfoque de “reducción de riesgos” como Échele Cabeza, dijeron en X que se trató de una investigación “con varias piruetas estadísticas que hizo conjeturas sobre datos”, pero sin presentar evidencia toxicológica de que la muerte efectivamente fueron causadas por el vapeo, muchas otras personas y organizaciones interesadas en la salud pública, discreparon al respecto reorientando la discusión hacia otro lugar.

Le puede interesar: “Einstein tenía razón”: el descubrimiento sobre el universo en el que participó físico antioqueño

Dos de ellas, y tal vez las primeras en pronunciarse, fueron la Sociedad Colombiana de Pediatría y la Asociación Colombiana de Neumología Pediátrica, quienes a través de un comunicado de prensa manifestaron estar de acuerdo con que los resultados del estudio son una aproximación inicial al problema del vapeo sobre la salud pública para el país, y precisó que por eso “estas publicaciones son sumamente importantes en aras de promover la discusión académica, la concientización social y propender por la implementación real de una normativa sobre la regulación del empleo de estos dispositivos”.

También la Asociación Colombiana de Neumología y Cirugía Toráxica mostró su apoyo al estudio y reiteró que “es de vital importancia abordar el tema de los vapeadores en nuestro país, implementando medidas para reducir su consumo y concientizando al público sobre la toxicidad tanto para el consumidor como para quienes les rodean. Además, es necesario establecer regulaciones sólidas, similares a las de los cigarrillos convencionales, que aborden la distribución, venta, publicidad y control de estos dispositivos. También es imperativo prohibir el uso de aromas, sabores, formas y colores que puedan atraer a los jóvenes”. Una posición que también comparte el Nodo de Salud Ambiental y Ocupacional (SAO) de Colombia.

Ante la controversia, cabe mencionar que el estudio en mención reconoció desde un principio y en la misma publicación las limitaciones a las que se vieron enfrentados los investigadores, puesto que al tratarse de un análisis secundario en el que la mayoría de datos son anónimos, no pudieron profundizar en cada uno de los casos contabilizados.

“Con el estudio que hicimos, nosotros le entregamos al país una aproximación de lo que está sucediendo acá con el vapeo, ¿para qué? Para abrir una discusión al respecto y para invitar a otros actores a hacer más ejercicios académicos como este, y ¿por qué es importante hacerlo? Porque por casi 20 años estos productos se han venido comercializando en el país, cada vez con mayor auge, sin conocer las implicaciones que tienen para la salud, sin mencionar el agravante de que los niños, niñas y adolescentes están siendo la población más susceptible a sus adicciones”, dijo el médico Jeadran Malagón-Rojas, uno de los autores del estudio.

Estos datos contrastan con los entregados en la Encuesta Nacional de Calidad de Vida (ECV) del DANE, en 2021, que establecieron que 18.407 personas de 21 años o menos, usaron vapeadores o cigarrillos electrónicos. Pero hay informes más actuales al respecto: en el marco de este debate, el Ministerio de Justicia presentó el Estudio nacional de consumo de sustancias psicoactivas en población escolar durante 2022, hecho por el Observatorio de Drogas, en el cual aparecen datos como que el 22,7% de los estudiantes de colegios del país, entre 12 y 17 años, han fumado con vaporizador o dispositivos electrónicos al menos una vez.

Le puede interesar: Astrónomo antioqueño descubrió antiguas estrellas en una galaxia dentro de la Vía Láctea

“Fumar durante la adolescencia puede generar adición a la nicotina, reducir el funcionamiento de los pulmones y crear complicaciones cardiacas tempranas: además, la exposición prologada a la nicotina puede afectar el desarrollo y formación del cerebro de los adolescentes”, detalló en febrero del 2023, el Laboratorio de la Economía de la Educación de la Universidad Javeriana sobre las cifras entregadas por el DANE en 2021.

Cuando se le pregunta al neumólogo pediatra Jürg Niederbacher Velásquez cuáles son los efectos del vapeo en los niños, niñas y adolescentes y si esos efectos pueden compararse con los efectos del cigarrillo convencional, responde que si bien es cierto que aún falta mucho para estudiar sobre el vapeo en comparación al cigarrillo convencional, también es cierto que ya existen, en la literatura científica, pruebas concretas de que el vapeo causa daños directos sobre los pulmones, que provoca dependencia y alteraciones neuropsiquiátricas, y una serie de dificultades cardiovasculares sobre el sistema inmunológico.

“Todo eso hace que uno diga: “Estamos ante un problema de salud pública y tenemos que alertar”, así haya personas a las que no les guste que hablemos de ello. Pero no, la idea no es confrontar. La idea es que las personas se concienticen, que vean racionalmente los informes que existen y que se den cuenta de que todos esos efectos negativos de los que estamos hablando son una realidad, que no son un invento, y que sobre todo los niños, niñas y adolescentes, deben estar protegidos”, apuntó.

Y es que el negocio de los cigarrillos electrónicos se alojó en Colombia, sin ningún tipo de regulación o de restricción. Hace dos semanas, por ejemplo, la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), por primera vez sancionó a British American Tobacco Colombia S.A.S., Lifetech S.A.S, y el Grupo DYI S.A.S., empresas comercializadoras de productos de vapeo, por no informar en su publicidad, empaques, envases o anexos, que las sales de nicotina y los líquidos de vapeo contienen componentes que son considerados nocivos para la salud y que los consumidores deben consultar las condiciones o indicaciones para su uso correcto, así como las contraindicaciones del caso.

Le puede interesar: Sara Rengifo, la paisa que participa de la misión Artemis

Una medida que debió llevarse a cabo hace mucho tiempo puesto que su presencia en el comercio nacional ha sido inminente, y que hasta ahora hay un claro desconocimiento por parte de la población en general, sobre su potencial daño si se consideran los estudios que se han hecho alrededor del mundo, pues no en vano las diferentes asociaciones médicas hacen un llamado urgente para que la academia siga advirtiendo sobre los riegos asociados al vapeo y la legislación acelere la implementación de una normatividad efectiva.

O sea, en este momento hay que priorizar una respuesta regulatoria sobre los cigarrillos electrónicos, una respuesta que ha estado en manos del Congreso y de los gobiernos por años y que aún no se articula.

“La Organización Mundial de la Salud le dio unas pautas y unas alternativas a todos los países del mundo para que construyeran la normativa correspondiente, y de hecho hay varios países en la región que ya adoptaron algunas medidas muy estrictas frente a este tema, medidas que incluso consideran su prohibición. ¿Y Colombia qué ha hecho? No se ha hecho nada al respecto. Y entre no hacer nada y la prohibición, hay muchas opciones. Considerémosla. Las autoridades y el Congreso no le pueden hacer el juego a los intereses privados de las tabacaleras y del negocio de la nicotina. En Colombia tenemos una tradición, desde que se aprobó el Convenio Marco para el Control del Tabaco, de ser un país comprometido con la reducción del consumo de nicotina, una tradición que ha tenido y está teniendo éxito, y esto que está pasando con los cigarrillos electrónicos es simplemente el intento de la industria por recuperar su mercado. ¿Le vamos a hacer el juego? ¿O no? Esa es la pregunta”, concluyó Blanca Llorente, salubrista e investigadora en control de tabaco que hoy dirige la Fundación Anáas.

El empleo que buscas
está a un clic

Nuestros portales

Club intelecto

Club intelecto
Las más leídas

Te recomendamos

Utilidad para la vida

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD