El Centro, ese entramado colorido y diverso, es un lugar que polariza opiniones: seduce o disgusta.
Del Centro dicen muchas cosas: que tiene edificios bellos, que en él confluyen personas de todas partes, que hay arte, que tiene teatros y universidades, que hay mucha gente, que hace calor, que roban, que hay que agarrar bien el bolso y no hablar por celular, que va de afán, que está sucio. Cosas buenas y malas, de verdad y de mentira también.
Los centros de las ciudades son referentes. ¿A dónde ir de primero?
Para muchas ciudades del mundo, el Centro es fundacional. Ahí empezó todo. A pesar de que Medellín inició en El Poblado, se trasladó pronto a esta zona y floreció con rapidez y vigor. El Centro implica que ahí es donde se desarrollan con más intensidad las actividades de una sociedad, económicas o sociales. Son puntos de encuentro, con...
ESTE CONTENIDO ES EXCLUSIVO
PARA SUSCRIPTORES
¿Ya sos un suscriptor? Iniciá sesión
Al realizar el registro de tus datos por medio de estas redes sociales, aceptas los términos y condiciones, el
uso de tu información personal y el uso de tu información por terceros de El Colombiano disponibles en
www.elcolombiano.com y el envío de noticias a tu correo.
¿QUERÉS SER UN SUSCRIPTOR?
TENEMOS PLANES DESDE
$14.900,
Seleccioná el que más te convenga:
Nueve razones para suscribirme a EL COLOMBIANO