En al menos tres oportunidades el candidato presidencial Gustavo Petro –del Pacto Histórico– ha dicho que fue parte de la Asamblea Nacional Constituyente que le dio vida a la Constitución de 1991. Y en su libro “Una vida, muchas vidas” (2021) volvió a ratificarlo.
Pero resulta que es mentira. En efecto, el único de los presidentes de aquella constituyente que sobrevive, Antonio Navarro Wolf, le confirmó a EL COLOMBIANO que lo dicho por Petro no es verdad y que –oficialmente– el aspirante del Pacto no estuvo en ninguno de los grupos que se conformaron para renovar la carta política colombiana tras la desmovilización del M-19.
“Gustavo (Petro) no fue miembro de la Asamblea Constituyente. Puede haber asistido a sesiones, pero no como integrante de ese cuerpo constituyente”, precisó Navarro.
Eso –en plata blanca– se traduce en que puede que Petro haya ido en algún momento a cualquiera de las sesiones que tuvo la Constituyente en el Centro de Convenciones Gonzalo Jiménez de Quesada, en el Hotel Tequendama o en el Capitolio, en Bogotá, pero como público y no como miembro activo.
La precisión de Navarro es clave porque es el único de los tres presidentes de la Constituyente que aún vive (Álvaro Gómez y Horacio Serpa ya fallecieron), y también porque militó en la guerrilla del M-19 junto a Petro.
Además, este diario constató que en la enciclopedia del Banco de la República el nombre de Petro no aparece entre los 70 constituyentes elegidos por voto popular, por lo cual se ratifica desde esta entidad oficial que la expresión que Petro ha venido repitiendo durante esta campaña es mentira.
Y ayer, en la presentación de Francia Márquez como su fórmula vicepresidencial, el aspirante de izquierda volvió a repetir su comentario errado.
“Con el Partido Liberal, en su momento, hicimos la Constitución del 91”, dijo Petro en el acto de campaña, realizado en Bogotá, en el que estuvo acompañado por varios de sus copartidarios.
También, en septiembre de 2021, con una foto junto a Alfredo Saade –un polémico líder cristiano que terminó engrosando a última hora las filas del Pacto Histórico–, dijo que “en la Constitución de 1991 defendimos con fuerza, y así quedó como mandato constitucional, la libertad de cultos”.
Desde que se realizó la Constituyente –en la que Petro busca montarse tergiversando una realidad histórica– han pasado ya 31 años, por lo que en la memoria colectiva, y en especial en la de las nuevas generaciones, puede que el recuerdo de quienes la lideraron y participaron esté borroso.
De hecho, eso puede explicar en parte por qué el candidato mantiene un relato que no es real y, pese a ello, la gente decide creerle.
La otra mentira
En ese contexto, hay otra falsedad relacionada con la época en que se gestó la Constituyente y se relaciona con Álvaro Gómez, uno de sus dos presidentes fallecidos.
En efecto, en el mismo libro del 2021 el autor aseguró que fue amigo personal de Gómez, algo que la misma familia del inmolado líder conservador desmintió de forma tajante.
Uno de sus sobrinos, Enrique Gómez Martínez –ahora candidato presidencial de Salvación Nacional–, le dijo a EL COLOMBIANO que eso tampoco es verdad.
“Álvaro Gómez nunca fue amigo de Gustavo Petro”, declaró Gómez en la reciente entrevista.
Al fin de cuentas, se trata de dos hechos históricos tergiversados por Petro.