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Y aquí estoy hoy, viendo con tristeza que se nos acaba la salud. El odio desbordado de este gobierno hacia lo privado nos está llevando a un mundo pasado en el que vamos a tener acceso a menos servicios médicos.
Por Diego Santos - @diegoasantos
Hola. Soy Diego Santos, un ciudadano colombiano que quiere disculparse con ustedes porque fui un cobarde y le fallé al sistema de salud colombiano. ¿Y cómo le fallé? Porque desde mi activismo, cuando pude hacer algo por defenderlo, me quedé callado, mirando para otro lado.
Porque pese a las advertencias de exministros de salud, expertos del sector, médicos y pacientes, sobre la hecatombe hacia la que este gobierno estaba llevando a la salud, no hice nada. Hoy, tristemente, ese sistema, que hasta no hace mucho fue uno de los más admirados de América Latina, según la Organización Mundial de la Salud, está al borde del colapso, sin financiación para poder cumplirles a los millones de colombianos que lo usan a diario.
Cada vez aparecen más casos de pacientes muy graves que dicen que están dejando de ser tratados; de papás con hijos con enfermedades huérfanas que ya no tienen acceso a medicamentos prohibitivos en costo; de hospitales que alertan que están próximos a no poder recibir más pacientes, o que están cerrando servicios; de denuncias de que el gobierno continúa asfixiando a las EPS.
Para 2024, el déficit proyectado en salud alcanzará los 4.7 billones de pesos. El gobierno no gira, porque quiere estatizar el sistema, devolvernos a la salud de los años 80, cuando éramos atendidos según la voluntad del alcalde o gobernador de turno, cuando el negocio no era para tener un sistema de la más alta calidad, sino para mantener a clanes políticos corruptos en el poder.
Como gozo de buena salud; como a mis 45 años aún me siento aún invencible, creyendo que nada me va a pasar; como nunca pregunté lo que les costaron a mis familiares más cercanos las cirugías que los tuvieron semanas ingresados; como no era conmigo, nunca me inquietó lo que estaba pasando.
Y aquí estoy hoy, viendo con tristeza que se nos acaba la salud. El odio desbordado de este gobierno hacia lo privado nos está llevando a un mundo pasado en el que vamos a tener acceso a menos servicios médicos, a que los tiempos de espera serán infinitos, a un aumento en la mortalidad por negligencia, etc.
No sé qué tan tarde sea para que no haya una hecatombe que todos lloraremos. La crisis de la salud en Colombia es real y está empeorando. No miren para el otro lado. La presión ciudadana sirve, pero no la de 200 gatos, sino la de millones de personas, en la calle, frente al Ministerio de Salud, frente a la Casa de Nariño.
MinSalud debe devolverle al aseguramiento los 5.5 billones de pesos que destinó para otros usos diferentes al pago de la UPC. Ya se gastó 2.5 billones de pesos para inversiones que nada tienen que ver con el aseguramiento, que es una prioridad legal y constitucional.
El derecho a la salud en Colombia va camino de convertirse en un lujo. Ojalá no sean como yo y sepan despertar a tiempo, que no estén enfermos para darse cuenta de lo que dejaron perder.