Un sector de los taxistas en Medellín siente que la reciente subida en las tarifas no les ayudará, mas bien, creen que la competencia con las plataformas se les pondrá más difícil.
Darío Duque, quien lleva 37 años en el gremio amarillo, comentó que muy seguramente el público preferirá pedir un carro por aplicación que pagar una carrera con el ajuste que se aprobó.
Desde su punto de vista, ya la cancha estaba desequilibrada porque el costo de operación en el taxi es más elevado y para acabar de ajustar, según señaló, las plataformas tienen tarifas dinámicas; pueden ajustar los precios conforme a la demanda de cada momento.
Duque argumentó que nunca conoció el estudio técnico que viabilizó el incrementó e insistió en que este no era el momento adecuado para subir los precios, toda vez que la inflación está alta y, en esa situación, los clientes van a cuidar muy bien cada gasto.
Sin embargo, Mauricio Zuleta, secretario de Movilidad de Medellín, había indicado que el aumento se fijó de común acuerdo con las empresas de transporte y aseguró que, efectivamente, se aprobó con base en un estudio que realizó su despacho.
Al respecto, Fabián Quintero, gerente de Tax individual, quien estuvo en la mesa técnica de discusión, mencionó que la actualización tuvo en cuenta la canasta de costos estipulada por el Ministerio de Transporte y “la tarifa que hoy manejan los taxis tiene en cuenta los aportes a la seguridad social, los seguros, los mantenimientos periódicos, la gasolina y demás impuestos”.
Y agregó que “hay una comunidad que entiende los beneficios y la importancia de viajar en el transporte público individual de pasajeros por las garantías que ofrece”.
Negocio en decadencia
Los taxistas que hablaron con este diario coincidieron en que su negocio está en decadencia. Y Darío Duque compartió una simulación para respaldar su afirmación.
“Descontando los días de pico y placa y de descanso, al propietario le liquidan $100.000 diarios —y esa es una liquidación exagerada—, son $2,6 millones al mes; los que están librando el carro descuentan $1,3 millones de la cuota bancaria; menos la administración que pueden ser $168.500, queda $1,1 millones”, detalló.
Argemiro Arias, es propietario de un KIA Picanto y lleva 13 años ganándose la vida en ese taxi; él estuvo de acuerdo en que cada día es más complicado hacer la meta y también cree que la subida de las tarifas es como si les pusieran un pesado grillete en medio de la carrera por los pasajeros.
Y subrayó que la flexibilidad en las tarifas dinámicas les permite a los competidores cobrar un trayecto hasta 46% más barato en las llamadas horas muertas: “Claro que es rentable porque ellos no pagan los seguros ni las mensualidades que asumimos nosotros”.
“Además —agregó— eso lo recuperan en las horas de alta demanda en las que hay muchos pasajeros y pocos conductores libres. Yo creo que es el momento en que nosotros también pensemos en usar inteligencia artificial y en tarifas flexibles”.
Darío Duque afirmó que la rentabilidad del taxi está tan golpeada, que los cupos para operar se han desvalorizado; hoy día venden taxis de segunda hasta en $35 millones y $40 millones.
Juan Camilo Ortiz cambió hace tres años el taxi por un particular y afirmó que “el carro casi nunca está vacío”. Hasta ahora, considera que fue una desición acertada porque trabaja menos y gana más.
Insisten en nivelar la cancha
La inflación, el ajuste tarifario y el aumento de la gasolina son un coctel de situaciones que tienen preocupado a más de un propietario de taxi, puesto que operar cada vez es más costoso y consideran que la cancha de juego no está bien nivelada entre ellos y las plataformas. Darío Duque no pide que las eliminen, pues entiende que ya hay miles de familias que viven de ellas, pero hizo una petición para que regulen la prestación del servicio. Muchos taxistas comentaron que si fue posible aprobar el pago de impuestos aunque no estén domiciliadas en Colombia, a los conductores de plataformas les deben exigir seguros.