Como es costumbre, el Banco de la República y la Universidad Javeriana de Cali dieron a conocer su reporte trimestral de las economías regionales, que para esta ocasión arrojó una caída de 1,1%, entre julio y septiembre, en el caso de Antioquia. Significa que al departamento le fue peor que a la media del país, pues el Producto Interno Bruto (PIB) de Colombia para ese período se contrajo un 0,3%.
“La desaceleración progresiva de la actividad económica regional reflejó el menor dinamismo de la demanda interna ante la persistente inflación, que completó dos años consecutivos de alzas. El componente del consumo de los hogares ha sido uno de los más golpeados por el incremento en el costo de vida y las tasas de interés del crédito”, se lee en el informe.
Todo esto tuvo como consecuencia menores pedidos internos a la industria, la reducción en la venta de bienes durables, como vehículos, y la menor demanda por vivienda nueva. Así mismo, se advirtió que el transporte de carga, la cartera del sistema financiero y las importaciones con destino a estas montañas tuvieron una baja dinámica.
Mirada sectorial
Al hacer zoom por sectores, la industria, tradicional motor de la actividad productiva en esta zona del país, mostró notables caídas durante el tercer trimestre en términos de producción y ventas; dichos indicadores se redujeron 11% y 9,4%, respectivamente.
Si bien parte de esto tiene que ver con que los datos se comparan con los indicadores extraordinariamente altos que hubo el año pasado, también es cierto que es una consecuencia de “una demanda altamente restringida por la mayor incertidumbre económica y las crecientes tasas de inflación, interés y cambio”, dice el reporte del Banrep.
En el entre tanto, a los comerciantes tampoco les resultó fácil el 2023. Indicadores como las ventas del comercio minorista, las matrículas de vehículos y la ocupación hotelera presentaron variaciones negativas. Particularmente estos tres meses fueron los peores para el sector desde la pandemia y está explicado por un consumidor más cauteloso.
Por su parte, el sector agropecuario denotó cierto nivel de resiliencia y, por ejemplo, el suministro de este tipo de productos “mostró un incremento anual de 16,4%, al totalizar 152.000 toneladas”. El mejor desempeño se vio en las frutas, principalmente banano, lulo, granadilla y mandarina; así mismo, hubo un incremento en la provisión de tubérculos y plátanos.
Hablando de comercio exterior, las noticias son agridulces, pues las exportaciones se desaceleraron y mostraron un tenue crecimiento del 0,6%, aunque al menos no secundaron la senda de capa caída que muestra el dato nacional.
Como es habitual, el oro impulsó los despachos desde suelo paisa, pesando cerca del 46% del total exportado y aumentando 15,7%. No corrieron con la misma suerte otros productos donde tradicionalmente hay fortalezas como café, banano y flores, para los que se observaron caídas de 15,7%, 36,3% y 6,3%, respectivamente.
Sobre la construcción, el análisis mencionó que de julio a septiembre “los despachos de cemento gris hacia el departamento de Antioquia se mantuvieron en zona negativa” con una reducción del 7%. El desempeño estuvo muy ligado a “la disminución en la culminación de proyectos en el departamento”, afectados en parte “por las altas tasas de interés y elevada inflación”.
Las oportunidades
En medio de todo este contexto retador, un mes atrás, durante el Gran Foro Perspectivas Económicas 2024 que encabezó EL COLOMBIANO, expertos analizaron en qué punto se encuentra Antioquia actualmente y cuáles son sus oportunidades hacia futuro.
Por ejemplo, Fredy Pulgarín, vicepresidente de Competitividad y Desarrollo Empresarial de la Cámara de Comercio de Medellín (CCMA), expresó que aún con la baja dinámica en ramos como industria y construcción, en el agregado la economía del departamento se encuentra en valores relativamente altos frente al promedio nacional y tiene margen para crecer.
El experto también subrayó la fortaleza en el empleo local, y dijo que será clave “retomar una senda de inversión privada creciente”, pues esta se ha visto afectada por la coyuntura de los últimos meses.
Por su lado, la presidenta ejecutiva de Proantioquia, María Bibiana Botero, ha liderado la premisa de la Antioquia Ambidiestra, bajo la que exalta esta zona como “una región única que cuenta con la coincidencia y la fortuna de ser simultáneamente una capital creativa global y también una fuerza industrial exportadora”.
De acuerdo con la ejecutiva de Proantioquia, este es un departamento que “si se comparara con países de la región, sería la tercera receptora de inversión en América Latina después de Brasil y México”.
Pero para consolidar ese potencial, advirtió, deben llevarse a cabo movidas estratégicas como un “aeropuerto de talla internacional, conectado con vías 4G y 5G, los puertos de Urabá y una red secundaria y terciaria competitiva para el turismo regional”, entre otras.