El 12 de diciembre, en la zona rural del sur del Valle de Aburrá, se llevó a cabo un hecho sin precedentes para la conservación de la fauna silvestre de la región: se le instaló un collar satelital a un Puma concolor o puma, como suele llamársele en la ciudad a este animal, con el fin de ampliar los conocimientos biológicos y comportamentales que se tienen hasta ahora de la especie, y así, poder planificar el desarrollo sostenible del territorio metropolitano.
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La instalación estuvo a cargo de un grupo de profesionales, entre biólogos y médicos veterinarios, del Área Metropolitana y del Instituto Humboldt, que aprovecharon para tomar muestras de sangre y hacer varios exámenes (de los cuales no se tienen resultados aún), que constatarán el estado de salud del felino, aunque el parte médico inmediato indicó que se encuentra en perfectas condiciones.
Los especialistas, además, velaron por el absoluto bienestar del puma mientras lo controlaban y le ponían el dispositivo, que desde el momento en que fue devuelto a su hábitat, cada 8 horas arroja diferentes coordenadas que le permiten al equipo de monitoreo identificar por dónde se desplaza, o, a qué horas caza, se alimenta y descansa.
Pero esto solo ocurrirá durante un año, pues transcurrido este tiempo, el collar está diseñado para abrirse y desprenderse, para que los especialistas puedan recogerlo, y usarlo en otro u otros individuos y así, ampliar las variables del estudio, según explicó Víctor Vélez, biólogo del Área Metropolitana del Valle de Aburrá.
La cereza del pastel
No obstante, haber logrado la incorporación de este collar satelital que funciona con telemetría, “una tecnología que permite la medición remota de magnitudes físicas y el posterior envío de la información hacia el operador del sistema”, explican en el portal web Innovación Digital, es solo la conclusión de un proceso que inició hace más o menos dos años.
“En el 2019, hicimos con la Universidad Nacional un estudio que a partir de una modelación matemática nos mostró cómo funcionaban los ecosistemas, cuáles son las dinámicas de los animales, es decir, todo lo relacionado con su actividad biológica y ecológica, cuáles son esos clubes poblacionales que permiten que se den todas las relaciones entre las diferentes especies, y a partir de esa modelación diseñamos otro proyecto”, cuenta Vélez.
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Ese nuevo proyecto se llamó Red terrestre de seguimiento y monitoreo de la fauna silvestre en donde, a través de la tecnología mencionada anteriormente, diferentes animales silvestres (seis especies de aves y seis de mamíferos), arrojaran datos reales de sus comportamientos y de su cotidianidad dentro de los diferentes ecosistemas de ciudad y de esa forma poder confirmar lo ya conocido en el modelado.
“No ha sido un trabajo sencillo, pero sí muy bonito, porque hemos aprendido mucho sobre la fauna silvestre con la que convivimos y que se comporta completamente diferente a la fauna que está en los bosques, y bueno, este avance que tuvimos con el puma es maravilloso: este es un animal extraordinario, es el mamífero más grande al que estamos rastreando con el collar, pero también con cámaras trampas porque esta recolección de datos también las requiere, o sea, nosotros recibimos la señal del collar, luego revisamos las cámaras trampas que estén ubicadas cerca del sitio en el que se reportó, y en muchas oportunidades vamos hasta el lugar a hacer análisis del entorno”, menciona el biólogo, quién hace parte de este proyecto.
Lo que se espera
Finalmente, la autoridad ambiental encargada espera publicar y dejar a disposición de toda la sociedad la información recolectada en este proyecto, además, confía en que se convierta en una fuente de consulta para la comunidad científica y académica interesada, y que la nube de datos que están recogiendo les muestre por donde se mueven esas especies que habitan también la urbanidad, a conocer sus comportamientos y así poder planificar nuevos proyectos en pro de su preservación, proyectos que velen por la implementación de pasos de fauna silvestre, de corredores biológicos y diversos procesos de educación científica con la comunidad.
Por lo pronto, el Puma concolor, se encuentra libre y en perfecto estado.