El aguacero de la noche de este miércoles y parte de la madrugada de este jueves 2 de mayo puso a rezar a más de uno por la intensidad de las lluvias. En muchos sectores sintieron, además, fuertes vientos y un rosario de rayos que seguramente hicieron saltar de la cama a muchos habitantes del Valle de Aburrá.
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El Sistema de Alertas Tempranas de Medellín y el Valle de Aburrá registró 772 descargas, 339 de esas descargas fueron reportadas desde Bello, 310 en Medellín y otras 34 más en Caldas. Según el Siata, el aguacero dejó ocho quebradas en Medellín a punto de desbordarse: la Quintana (Barrio Alfonso López), Santa Elena (Caicedo), La García (en Playa Rica y Tulio Ospina), El Hato (Espíritu Santo y Puerto Bello), La Jabalcona (Aguacatala) y la Sabanetica (Prados de Sabaneta). También el río Medellín llegó a alerta roja en su punto más crítico, a la altura de la 33, volvió a reportar alerta roja por riesgo de desbordamiento, tal como ocurrió con el aguacero de hace dos semanas.
El Siata precisó que el evento de precipitaciones que comenzó en el Valle de Aburrá, pasadas las 10:00 p.m. de este miércoles, todavía persiste en varias zonas del área metropolitana.
Pese a la intensidad de las lluvias y la alerta naranja de las seis quebradas, hasta ahora los organismos de emergencias no reportan incidentes de consideración en la ciudad.
No obstante, estas lluvias que no son más que el preámbulo de lo que podría ser un duro Fenómeno de la Niña en los próximos meses, dejaron nuevamente en evidencia lo poco preparada que está la ciudad para enfrentar otra temporada invernal, tal como la que azotó a la ciudad y al Valle de Aburrá entre 2021 y 2022.
Los expertos han señalado que existen principalmente dos problemáticas que ponen a Medellín en una condición vulnerable frente a estos eventos climáticos. Una es su obsoleta red de alcantarillado, que debió haber avanzado hacia su modernización en los cuatro años anteriores pero no fue así. Medellín necesitaría cerca de $10 billones en las próximas dos décadas para modernizar completamente su red de alcantarillado y adaptarla a las amenazas del cambio climático, entre estas, el aumento en las precipitaciones y avenidas torrenciales en la ciudad.