La policía nepalí y voluntarios locales hallaron ayer los cadáveres de unos 100 montañistas y lugareños enterrados por una avalancha desencadenada por el terremoto del mes pasado, y continuaron cavando en medio de la nieve y el hielo en busca de decenas de desaparecidos.
Los cadáveres fueron recuperados en la localidad de Langtang, a 60 kilómetros al norte de Katmandú, en una ruta popular para los montañistas occidentales.
Todo el pueblo, en el que había 55 casas de huéspedes para senderistas, desapareció a consecuencia de la avalancha, dijeron las autoridades.
“Voluntarios locales y personal policial están cavando bajo casi dos metros de nieve con palas, en busca de más cadáveres”, dijo Gautam Rimal, oficial adjunto a cargo de distrito en el área donde se sitúa Langtang.
Entre los muertos hay al menos siete extranjeros, pero sólo dos de ellos han sido identificados. No estaba claro cuántas personas se encontraban en Langtang en el momento de la avalancha, pero otros funcionarios dijeron que bajo la nieve podía haber unas 120 personas sepultadas.
“No pudimos llegar antes a la zona por la lluvia y el tiempo nublado”, dijo Uddhav Bhattarai, el funcionario de mayor rango del distrito, por teléfono el domingo.
El terremoto del 25 de abril en Nepal ha cobrado hasta el momento la vida de 7.276 personas y dejó más de 14.300 heridos, de acuerdo a cifras oficiales del Gobierno.
El Gobierno pidió a los equipos de rescate extranjeros que pongan fin a las operaciones de búsqueda en Katmandú, puesto que ahora ya no hay esperanza de encontrar a más nadie vivo entre los escombros. “Pueden irse. Si son especialistas en despejar escombros, pueden quedarse”, dijo el lunes a Reuters Rameshwor Dangal, funcionario del Ministerio del Interior.