Aunque durante 14 años como profesional comprobó que el puesto de arquero es el más ingrato del fútbol, Jaime Brand Gómez dice que si le tocara iniciar de nuevo haría la misma elección.
"Ese puesto es espectacular, pero se debe tener mucha fortaleza mental para soportarlo, lo único que nos respalda es la malla", confiesa el preparador de porteros del Itagüí, elenco que hoy visita al Chicó por la Liga Postobón-I.
Jaime tiene 35 años de edad y todavía siente ganas de ponerse los guantes en los entrenamientos. Pero cuando reacciona, la realidad lo pone frente a sus antiguos compañeros que hoy son sus dirigidos y ante la decisión que tomó, a finales del año pasado, cuando quiso regalarle más tiempo a su familia. "Ya estaba cansado, los viajes en la Primera B me menguaron mucho. Además, quería tener más tiempo con mi familia, pues tengo un niño de cuatro años al que lo quiero disfrutar al máximo. Con los mayores no pude compartir mucho por las concentraciones y los viajes".
Dice que su carrera, que comenzó en Arco Zaragoza y las selecciones de su natal Copacabana, donde desarrolla un fructífero proyecto deportivo con la Alcaldía, le permitió conocer el país, descubrir otras culturas y, lo más importante, "ser reconocido más como persona que como jugador".
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