Charlie, un chico delgado y no muy popular, conoce a Nick, un deportista tipo amante del rugby. Poco a poco se hacen amigos y la amistad se convierte en un romance inesperado y un viaje de autodescubrimiento. Al principio significa para Charlie tratar de olvidar un enamoramiento de alguien supuestamente heterosexual, pero después es para Nick la aceptación de su orientación sexual, que a pesar de verse como un proceso más fácil para esta generación, no deja de tener resistencia.
Heartstopper puede ser una serie más de amor adolescente, pero tiene seguidores de todas las edades, pues encuentran en ella la deuda saldada de una historia básica de amor juvenil, planteada desde el camino a la madurez y las primeras experiencias, y lejos de las representaciones hipersexualizadas que se han dado de esta población en los productos audiovisuales más recientes de Netflix, como Élite y Sex Education.
Aunque no es la primera de su tipo y ya se han ido incorporando líneas narrativas con personajes homosexuales en las series más populares, ha tenido un gran efecto en las generaciones más adultas que anhelaban una historia similar para ellos en su momento. Algunos ni soñaban con salir del clóset durante el bachillerato, mucho menos sería realidad tener de novio al más popular del colegio.
Los protagonistas son Joe Locke y Kit Connor, aunque la mayoría son actores jóvenes, están acompañados por la ganadora del Óscar, Olivia Colman, como la madre de Nick. También se tratan otros temas comunes en el bachillerato como las brechas de género y el bullying.
En las redes se ha hecho la comparación entre Euphoria, la galardonada serie de HBO, y Heartstopper, siendo para algunos esta última más realista. Aunque los creadores de Euphoria han advertido que no es una serie adolescente, a pesar de que sus personajes estén en edad escolar.
Aunque cada vez más hay representación cultural para la población LGBTIQ+, igual que en la serie, aún hay resistencia a las narrativas con personajes homosexuales desde los estudios más importantes, que hacen productos familiares. Por ejemplo, los fanáticos llevan años pidiéndoles a Disney y a Marvel un personaje principal abiertamente homosexual. Aunque ambos estudios se han mostrado abiertos a la diversidad, tanto que uno de los personajes de Eternals tiene una familia homoparental y Disney está enfrentando las represalias de los políticos republicanos de la Florida por no apoyar la ley “No digas gay”, que prohibe la instrucción sobre orientación sexual e identidad de género a los niños de primaria; las grandes historias de amor de ambos están protagonizadas por parejas heterosexuales.