El hombre que hizo soñar al país en la década de los 90 con ser el primer basquetbolista colombiano en jugar en la NBA, Álvaro Teherán, murió ayer a los 54 años tras arrastrar con una insuficiencia renal crónica.
El jugador insignia del baloncesto nacional ingresó el pasado mes de diciembre a la unidad de cuidados intensivos de una clínica de Cartagena por dicha enfermedad por la que venía recibiendo diálisis día de por medio.
Teherán, oriundo de Marialabaja, Bolívar, fue el primer colombiano en rozar la gran carpa del baloncesto estadounidense en 1991, cuando disputó cinco partidos de pretemporada con los Philadelphia Sixers; sin embargo, su talento no fue tenido en cuenta en la franquicia de la NBA.
Antes había jugado en la Liga universitaria con el quinteto de la Universidad de Houston.
A pesar de aquella frustración, el pívot emigró al baloncesto de Europa. Allí jugó una temporada en el Málaga, y tomó confianza para volver a probar suerte en la NBA de Estados Unidos.
Hizo pruebas en Washington y Rockets de Houston. Sin tener éxito decidió volver a España, donde jugó dos años más con Fuenlabrada.
En el Viejo Continente también actuó con Union Olimpija de Eslovenia, para regresar al país a jugar con los Paisas, club antioqueño que hoy es conocido como Academia de la Montaña.
Hernán Darío Giraldo, entrenador del quinteto antioqueño y quien jugó al lado del bolivarense dos temporadas, lo recuerda como “un jugador de muy buena técnica, gran lanzador de tiros libres y muy ofensivo, habilidad que lo hacía destacar en el equipo. Leía muy bien los partidos, una virtud que lo convirtió en el técnico en la cancha”.
Con el quinteto de Antioquia logró el título nacional de 1996. Luego militó en equipos como Piratas de Bogotá y Sabios de Manizales, para volver a Paisas y jugar entre 2001 y 2002 y luego, en 2006, cuando decide retirarse a los 41 años.
“Dentro y fuera de la cancha siempre fue un hombre sereno, tranquilo y muy humilde, me crucé con él en los pasados Juegos Nacionales, estaba viendo a su hijo que está siguiendo sus pasos jugando en Estados Unidos. Lo vi muy bien, de buen humor y siempre cercano a la gente. Sin duda es y será un histórico del deporte en nuestro país”, comenta Giraldo.
El deterioro en su estado de salud obligó a su familia a internarlo en una clínica de Cartagena desde el pasado domingo, fue remitido inmediatamante a la UCI donde falleció este lunes.
El “Gigante de Marialabaja”, rótulo que se ganó por tener una estatura de 2.16 metros recibió, el pasado 29 de febrero, un homenaje en el coliseo Bernardo Caraballo de Cartagena por el legado que le dejó al baloncesto nacional.