La tarde bogotana de este jueves fue testigo de un capítulo inolvidable en la carrera de María Camila Osorio. En un duelo cargado de historia y emociones, la tenista colombiana venció a la estadounidense Emina Bektas y selló su paso a los cuartos de final de la Copa Colsanitas, torneo que se disputa en la capital colombiana.
Osorio, actual número 54 del mundo, llegaba con una misión pendiente: derrotar por primera vez a Bektas, de 32 años y ubicada en la casilla 186 del escalafón de la WTA. Y es que en sus dos enfrentamientos previos, la cucuteña había caído sin remedio. Primero en 2017, en el ITF 25 mil dólares de Landisville, Pensilvania, donde sucumbió por un claro 6-2 y 6-2; y luego, en 2018, en los cuartos de final del ITF 25 mil dólares de Lubbock, Texas, donde la estadounidense se impuso en un cerrado doble tie break de 7-6(5) y 7-6(4).
La historia parecía repetirse en el inicio del partido. Bektas salió con la confianza de quien ya conoce el camino para vencer a su rival y tomó rápidamente el control. Con golpes certeros y un juego sólido desde el fondo de la cancha, la estadounidense se adjudicó el primer set con un contundente 6-1. Las tribunas del Country Club de Bogotá contenían la respiración, temiendo que la noche se convirtiera en una pesadilla para la esperanza colombiana.
Pero entonces apareció la mejor versión de María Camila. Como tantas veces en su carrera, la resiliencia se convirtió en su mejor arma. La colombiana se sacudió de los fantasmas del pasado y comenzó a igualar la intensidad de su rival. Con el aliento del público, que transformó el escenario en un hervidero de emociones, Osorio llevó el segundo set a un electrizante tie break. Con sangre fría y determinación, logró imponerse por 7-6, forzando un tercer y definitivo set.
El impulso anímico fue arrollador. La tenista colombiana dominó la cancha en el set final con una mezcla de agresividad y solidez, quebrando el servicio de Bektas en los momentos claves. El marcador de 6-2 reflejó el dominio total de Osorio en esa última manga, certificando su clasificación a los cuartos de final y cerrando una historia de revancha que tardó siete años en escribirse.
El público, de pie, celebró la remontada de su heroína. María Camila Osorio había roto el hechizo y con ello, renovaba sus esperanzas en la Copa Colsanitas. Su siguiente reto ya la espera, pero lo cierto es que Bogotá fue testigo de una noche en la que el coraje y la perseverancia brillaron con luz propia.