Este sábado Laberinto celebra la segunda edición de La Saga, un concierto para celebrar el rap de la ciudad y la trayectoria del grupo. En la primera edición, el año pasado, celebraron el aniversario 25 del grupo. Esta vez la fiesta es a nombre Bohemio, el disco que partió en dos la historia del grupo.
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Bohemio, lanzado en 2009 fue un nuevo inicio para el grupo, la excusa para volver a reunirse, pues el Mocho llevaba un tiempo alejado, y mientras tanto el Flako y Jr Ruiz se habían dedicado a hacer un disco ellos dos, A mitad del Camino (2006).
–Cualquier día nos reunimos nuevamente y yo les dije por qué no hacemos un álbum pero más musical sin dejar de ser rapero. Ese día estábamos en una cafetería, con un amigo que se llama Lotario y él decía, ey, que bueno ustedes juntos otra vez, dice el Mocho.
–Si, y empezamos a contar historias y nos dio tanta risa recordar tantas cosas que Lotario dijo, es que recordar es vivir, ahí empezó el disco, dice Junior.
–¿Qué expectativas tenían con el disco, con volverse a juntar?
–La idea era llegarle a otro tipo de público. Los raperos ya nos venían criticando desde que sacamos En las Calles (2000), por haberle metido rock, salsa, de todo, entonces dijimos, pues de una vez lleguemos a cualquier tipo de persona, a la señora que está en la casa, al señor que está trabajando. En eso coincidimos los tres, vamos a hacer música y rap para la gente, dice el Mocho
–Ya habíamos alcanzado ese sueño de ser reconocidos dentro del rap y eso nos dio la posibilidad de tener un poco más de hambre, de seguir creando y llegar a más gente, y lo que hicimos fue explorar otros géneros y otras influencias, dice el Flako.
El disco lo grabaron en el estudio de Jr Ruiz, cuando todavía era en su casa, entonces su papá, que fue bajista y director musical de Darío Gómez los veía trabajar y los iba guiando, a veces se animaba y hacía los bajos, por ahí empezó a ampliarse la musicalidad del disco y del grupo, que se quiso acercar a la salsa, al bolero, al reggae, al son, explorar, hacer del rap algo propio, darle su forma.
–Ese disco fue un atrevimiento, fue como tirarse a un abismo sin saber si el paracaídas iba a abrir, fue un salto de fe, dice el Flako
–Y hay otra cosa y es que ya estábamos más adultos y éramos papás, y los hijos de nosotros estaban re fanáticos de nuestra música entonces empezamos a sentir una responsabilidad muy grande con lo que íbamos a decir, dice Junior.
–Teníamos que ser más responsables, más cuidadosos, construir a través del mensaje y no destruir, añade el Flako.
–Otra cosa que yo siento que pasó con Bohemio fue el reconocimiento de los demás géneros hacia Laberinto, porque antes de eso los rockeros no daban un peso por el rap, no lo consideraban ni siquiera música, los salseros miraban con recelo. Bohemio fue como una graduación y fue un orgullo, porque gente que sabía mucho de música, grandes productores y artistas nos empezaron a reconocer, dice el Mocho.
–Y con eso se nos empezaron a acercar agrupaciones de otros géneros a decirnos que querían tocar la canción Bohemio, musicalizarla y nos invitaban a tocar con ellos, nos pasó con La Toma, de Bruces a mí, Tarmac..., dice Jr Ruiz.
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Bohemio, el disco trascendió las fronteras del rap, le dio a Laberinto un aspecto más profesional que lo acercó a un público más amplio y heterogéneo, y Bohemio, la canción, la segunda del disco, y una de las más importantes en la discografía de Laberinto se convirtió en un himno. Con eso Laberinto se hizo un lugar ya no sólo en la historia del rap de Medellín, sino de la música en general.
Por ese álbum los invitaron a un Festival Altavoz Internacional, a Hip Hop al Parque, al Galeras Rock en Pasto y a otros festival en otras ciudades del país. Hicieron la canción oficial de la Feria de Las Flores de 2011 con Piso 21 y los invitaron a varios programas de televisión, y un montón de cosas hasta entonces impensables para ellos como raperos.
–Bohemio causó un impacto duro, yo creo que por ahí hasta el 2010, 2011 estábamos cogidos con el efecto Bohemio, cuenta el Flako
–Y yo creo que no fue sólo la parte musical lo que cautivó en ese momento, sino que fue un álbum doble, con DVD, había un cortometraje también, Guerreando por monedas, y cuatro videoclips, todo fue muy bonito.
Pero cada vez es más difícil entender la importancia de ellos, de su música, porque cada vez más la trasencencia de la música se mide por cifras, por la cantidad de descargas y reproducciones, pero en el rap local la cifras no le hacen justicia a la música, a su trascendencia. Aquí la grandeza no está en los números, sino en lo que la música representa, en lo que dice, en lo que hace, en las posibilidades que se abren, en los recuerdos que quedan.
–Yo en esa época trabajaba en una empresa de estampación y me acuerdo que los compañeros, que eran mayores me decían, “ey pone pues un cd tuyo, de la música que vos escuchás” y yo llevé Bohemio de Laberinto. Lo sentía como algo que uno quería mostrar, de lo que uno se podía sentir orgulloso. También tengo un recuerdo de cuando hicimos el vídeo de Bohemio con ellos, que el Flako nos tenía mucha fe, sabía que la vuelta iba a estallar y así fue, y nos invitó. Laberinto en ese tiempo, en ese álbum, era como el grupo favorito del pueblo, un grupo muy querido por la gente. También era de los únicos grupos en español que ponían en las fiestas. Ese álbum mostró el buen nivel del rap de Medellín, estaban en su mejor momento, dice Gambeta de Alcolirykoz.
No sé puede hablar de rap en Medellín sin mencionar a Laberinto ELC, ellos abrieron puertas por las que muchos otros siguen pasado. Por eso tienen razones de sobra para celebrar y eso es lo que quieren hacer con La Saga.
–Es una gran batalla la que se ha ganado, el poder seguir aquí parados todavía. Cuántas veces hemos estado heridos de muerte, a punto de fallecer. Por eso queremos, al menos una vez al año, reunirnos con todos los que amen nuestra música y celebrar la vida, que sea una noche inolvidable para la ciudad de cuenta de la música, concluye el Flako.