Por Claudia Arango Holguín
*Enviada especial
Los gritos eufóricos se escuchaban en los alrededores de la Plaza España, el mítico lugar turístico de Sevilla que esta semana está acondicionado para el Santalucía Universal Music Week, una de las actividades alternas que se realizan en la semana de los Grammy Latino.
Pasadas las 9:00 p.m. salió Morat al escenario, los Juan Pablos, Isaza y Villamil; al lado de Martín Vargas y Simón Vargas, cantaron Besos en guerra a los cerca de 6.000 asistentes que abarrotaron el lugar. Y aunque la emoción era en su mayoría femenina, se vieron muchos chicos acompañando a sus novias, unos que otros padres con sus hijas y grupos de mujeres que pasaban la edad promedio —de 20 a 25 años— como asistentes al show y todos, sin falta, cantaron todo el repertorio de los Morat.
Si hay algo difícil de explicar en los conciertos de los colombianos es la capacidad de enloquecer al público desde el inicio y como dijeron en Universal Music, “mantenerse así durante las más de dos horas que la banda permanece sobre el escenario, sin una pausa, sin un momento para el respiro”. Y así fue.
A pesar de su juventud, la comunión que forman juntos sobre el escenario (y de la que explicaron en medio del show, se debe a que se conocen desde que eran niños) es contagiosa. Simón toca el bajo mientras baila y se mueve con energía, Martín es intenso y preciso con la batería, Juan Pablo Isaza le cuenta al público historias en medio de sus interpretaciones y Villa cambia de la guitarra, al banjo y al bajo con fluidez mientras también se mueve y le da voz a más de una melodía.
El público no paró de brincar, cantar y disfrutar con canciones como 506, Al Aire, Porfa No Te Vayas o Enamórate de alguien más, era un gran coro de cerca de 6.000 gargantas.
Y la noche traía sorpresas. En un escenario tan español y tan flamenco llegó como invitado Antonio Carmona, para interpretar con los colombianos la colaboración que grabaron en 2018 El embrujo. “Para darle más salsa a la noche, el ex líder de Ketama hizo subir también a Marina Carmona, su hija, que puso la elegancia marca de la casa”, detallaron desde Universal.
Particularmente España es muy importante para la banda, como ni en Colombia ni en América Latina pasaba nada con su primera canción Mi nuevo vicio, con Paulina Rubio, lanzada en 2016, pero en España sí estaban pegando y la gente se preguntaba quiénes eran, los Morat pisaron por primera vez estas tierras y el resto de la historia se cuenta sola. “Se fueron abriendo un montón de puertas”, le contó Juan Pablo Isaza a EL COLOMBIANO hace varios años al explicar que después llegó Cómo te atreves que se pegó muchísimo en México y por eso se fueron para allá, pero siempre España tiene un lugar especial en la banda.
Es por eso que evidenciar un concierto aquí es otra historia, una euforia colectiva y extrema que lleva más de 6 años alimentándose, los colombianos parecen locales y los seguidores los sienten como propios.
Morat volverá a España, a dar un par de conciertos más en diciembre en otras ciudades como Barcelona, Bilbao y Valencia.