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Marjane Satrapi convive con sus revoluciones

La cineasta e historietista iraní ha contado su visión de ese país que entró en caos cuando era niña. Recientemente se propuso narrar la vida de Marie Curie en la pantalla.

  • Marjane Satrapi ha narrado sus vivencias entre Teherán y luego Europa por medio de Persépolis. Foto: cortesía Penguin Random House
    Marjane Satrapi ha narrado sus vivencias entre Teherán y luego Europa por medio de Persépolis. Foto: cortesía Penguin Random House
  • Portada de Persépolis. Foto: cortesía Penguin Random House
    Portada de Persépolis. Foto: cortesía Penguin Random House
30 de enero de 2021
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Ya ha descrito su humor como algo muy iraní, siendo que su país ha pasado por tantas convulsiones, el humor es una herramienta. Marjane Satrapi, quien se dio a conocer en los 2000 narrando la historia de esa Irán en revolución y guerra que ella vivió en su libro de la serie de cómics Persépolis, convive con ese humor y la libertad de decir lo que quiere, cuando quiere. Sin tanto filtro.

Después de presentar, además, sus altos y bajos personales sin máscaras por medio de la tinta, se hizo cineasta y adaptó su cómic a la gran pantalla. Desde entonces prefirió continuar en ese camino, el del cine. En 2019 publicó la película Radioactiva, otra cinta que dirigió, contando la vida de Marie Curie. “Sorprendentemente, la gente la llama arrogante y difícil, pero cuando un hombre es genio entonces sí tiene el derecho de serlo. Apenas eso se refiere a una mujer, ella siempre tiene que ser dulce, amable, pero este no es el caso”.

Al final, la cinta es, sobre todo, acerca de la gloria de la ciencia, y “cómo la ciencia puede cambiar el mundo para bien o para mal”. EL COLOMBIANO conversó con Satrapi, quien participó del Hay Festival Colombia 2021.

Cuando repasa su vida, ¿cuál cree que ha sido la fuerza que ha liderado sus decisiones?

“Desde que tenía 16 años sabía que iba a morir. No es un misterio para mí, entonces entiendo que no tengo mucho tiempo. Nada de lo que haga tiene mucha importancia, haber hecho películas o libros no cambiará nada. Lo que me permito es aprender, ser curiosa, hablar y comunicar. Todas esas cosas son buenas, de eso se hace la vida. Si un día no aprendes, si no eres curioso, si no estás emocionado, si no estás apasionado por algo, esta no es la vida. Creo que se ha tratado siempre de seguir mi pasión, lo que realmente he querido hacer todo el tiempo. La vida sin pasión es extremadamente aburrida y no vale la pena vivirla. Siempre he hecho cosas algunas veces pagando un precio enorme, pero siento que no tengo arrepentimientos. Nos arrepentimos de las cosas que no hacemos, pero nunca me he arrepentido. Tengo memorias y eso es bueno”.

Durante el Hay Festival habló de esa doble vida que la gente lleva en Irán: ser unos en casa y otros fuera por la religión. ¿Cuándo le empezó a incomodar esa dualidad?

“Antes de la revolución islámica, en Irán se practicaba una religión que era el zoroastrismo, un monoteísmo imperfecto. Según eso, había fuerzas del bien y del mal. Por ejemplo, cuando era niña y hacía algo malo mi mamá me decía: la mala Marjane hizo eso. No es como en el cristianismo porque ahí todos sienten que es su culpa. En mi caso no soy yo, sino la versión mala de mí. Te hace sentir psicótico porque vives con esa otra persona. Entonces venimos de una cultura esquizofrénica y a eso hay que añadirle la situación política. Donde dentro de tu casa hacías ciertas cosas y fuera debías pretender que eras una persona religiosa, que no hacías esto o lo otro. Te prepara muy bien para ser un buen mentiroso y yo puedo serlo, pero no me gusta mentir. Mi decisión en la vida fue que le diría a la gente exactamente qué pensaba y qué sentía. No siempre había buenas respuestas ante eso y he herido a mucha gente diciendo exactamente lo que pienso, pero a la larga las mismas personas me aprecian más porque saben que cuando les digo que los amo y que son grandes personas, saben que lo digo de verdad. Rechacé mucho esa dualidad, no me gusta pasar por alguien que no soy. Es mejor si alguien te odie por buenas razones a que te ame por las razones incorrectas”

Usted trabaja con imágenes, tanto en el cine como en los cómics y en su pintura. ¿Hay imágenes que se hayan quedado con usted a través del tiempo y que hayan encontrado un lugar en su trabajo?

“Cuando hago cómics o pintura, todas las imágenes vienen de una cosa que tengo en mi cerebro. Tengo un problema y es que yo no olvido nada, lo que es genial para mi trabajo, pero para mi vida es terrible. Tienes que ser capaz de deshacerte de muchas cosas y yo no puedo hacerlo, pero al mismo tiempo hay cosas que poco a poco se van desvaneciendo. El tiempo se va llevando los colores poco a poco. Siento que la memoria es muy importante. Los humanos, que sí tenemos memoria y somos conscientes de ella, podemos desatar una guerra simplemente por las memorias se quedan”.

Usted hace referencia, en otras conversaciones a la poesía de la vida y además ha alabado la poesía de Irán, la ha descrito como una enorme ola. ¿Para usted qué es poético? ¿Por qué hace esa comparación con la poesía de su país?

“No creo ser nacionalista al decir que nuestros poemas son los mejores del mundo, pero, por ejemplo, cuando se habla de la música clásica ningún tipo de música clásica en la Tierra iguala a la europea. Ellos han tenido a Vivaldi, Mozart, Chaikovski. La música europea va más allá de cualquier música en el mundo. Irán, en cuanto a poesía, tiene la más bella que se ha escrito en el mundo. De Rumi a Hafez, Sa’di, Ferdousí o Jayam, cada uno de ellos tiene cualidades que son increíbles. No somos líderes haciendo novelas porque eso necesita un cierto marco y una historia. Adoro la poesía de la vida porque en la realidad así es como sucede: todo lo que planeas, lo que quieres hacer, la vida nunca te da todo lo que quieres y gracias a Dios que podemos tener algunas sorpresas. Yo siempre sospecho de la gente que planea todo y pasa tal cual ellos lo planean. Me gustan las sorpresas de la vida, a veces hay una lógica en la cosa que no puedo entender con mis cinco sentidos. Por eso me gusta tanto la literatura Latinoamericana, como la de García Márquez. No se trata de del cuerpo, también de todo lo demás. Físicamente todo tiene energía, ¿para dónde va? La poesía trata del espíritu y la energía, no es algo sólido. Esa parte que no puedes explicar es la más emocionante de la vida”.

Ha dicho que le gusta hacer películas porque es más duro, más estresante y desafiante que, quizá, hacer cómics. ¿Qué es lo que más disfruta de ese proceso complejo?

“Cuando sé hacer algo, no siento que aprendo nada nuevo y por eso paré de hacer cómics. Suena arrogante, pero es la verdad. Saqué el primer cómic y gané premios, saqué el segundo y también gané premios. Es algo que sé hacer y para mí es fácil, no tengo la sensación de estar aprendiendo. Es algo que sé hacer y que uso de diferentes maneras, eso no me da emoción. Para hacer películas hay que aprender, la técnica cambia todo el tiempo, avanza, y lo tienes que aprender. Tienes que encontrar soluciones a cómo mostrar algo. Cuando trabajas con otras personas es genial porque ellos te dan la energía y el talento, pero al mismo tiempo tú tienes que recoger todo eso y ponerlo en un solo camino. Tiene mucho estrés, mucho trabajo y mucha curiosidad. El desafío es mucho más interesante de lo que era con los cómics. Amo que cuando pienso en las películas tengo que pensar en las soluciones y ese es el momento más emocionante. Cuando ya estoy filmando la cinta sé que tengo ocho horas, que tiene que estar lista en ese tiempo, pero cuando eso termina ya nada más importa. No me gustan las alfombras rojas, ni las fiestas, ni lo elegante, eso no es lo mío”.

$!Portada de Persépolis. Foto: cortesía Penguin Random House
Portada de Persépolis. Foto: cortesía Penguin Random House
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