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Un incendio del tamaño de Itagüí arrasó parte de la selva del Darién colombiano

Los bomberos de Acandí tuvieron que llegar a pie hasta la zona del incendio. Expertos aseguran que se trató de una tragedia provocada para expandir la frontera agrícola y ganadera.

  • Los bomberos tuvieron que llegar a pie hasta el lugar del incendio. Foto: Cortesía
    Los bomberos tuvieron que llegar a pie hasta el lugar del incendio. Foto: Cortesía
03 de abril de 2024
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Colaboración especial de Juan Arturo Gómez Tobón

Cerca de 2500 hectáreas de manglar y selva primaria, en el municipio de Unguía-Chocó, fueron reducidas a cenizas en tan solo tres días. Rodrigo Restrepo Caraballo, Coordinador de Gestión del Riesgo del municipio, dijo que se trató de un incendio provocado para ampliar la frontera ganadera y agrícola.

“Hoy, al revisar si aún existían focos del incendio, el panorama es desolador. Nos encontramos con cientos de cadáveres calcinados de guaguas, tortugas, osos perezosos, micos aulladores, iguanas, jaguares y monos aulladores”.

Además, Restrepo Caraballo mencionó también el daño a la flora: “Miles de árboles fueron convertidos en carbón. Los pocos animales que quedaron vivos, no tendrán de qué alimentarse”.

Autoridades calculan que en los últimos años se han perdido unas 30.000 hectáreas de bosque en el Darién colombiano. Foto: Cortesía.
Autoridades calculan que en los últimos años se han perdido unas 30.000 hectáreas de bosque en el Darién colombiano. Foto: Cortesía.

Para el director de Desastres de Unguía, Colombia no ha dimensionado este ecocidio: “La selva del Darién es como una esponja que absorbe las nubes y las convierte en lluvias, regulando así las temporadas de lluvias y sirve como muro ante los vientos. Por ello, en los últimos 10 años en Chocó, Antioquia y Córdoba han aumentado los vendavales, lluvias fuertes, inundaciones y desbordes de ríos”.

La recuperación de esta selva le tomará a la naturaleza medio siglo, según el ingeniero agroforestal y técnico operativo de la Corporación Autónoma del Chocó-Codoechocó, Jesús Emir Hinestroza Tapia.

Hinestroza explicó: “Son alrededor de 2,500 hectáreas afectadas en Lago Azul, Caño Largo y Ciénaga de los Manatíes, que pertenecen al Consejo Comunitario de Comunidades Negras Cocomaunguia y son áreas especiales de conservación. Los estragos de este ecocidio pueden ser mayores, y en este momento hay un equipo interdisciplinario de la Codoechocó evaluando los daños reales en el área afectada”.

El área especial de conservación, que pertenece a comunidades negras de Unguía es de 34,500 hectáreas, las cuales en su mayoría han sido afectadas por incendios.

El último gran incendio en la región fue hace ocho años, en 2016. Foto: Cortesía
El último gran incendio en la región fue hace ocho años, en 2016. Foto: Cortesía

Según Arnold Rincón López, director de Codoechocó, en los últimos diez años han sido destruidas 30.000 hectáreas por incendios como este: “En 2016 fueron 16,000 hectáreas, el cual también afectó el Parque Nacional los Katios y un sector de Antioquia; en 2017, 3,000; en 2018, 5,000; hoy hablamos de unas 2,500 hectáreas y otras tantas en incendios menores”.

Rincón lamenta que se hayan perdido 10 años de trabajos de recuperación del bosque. “El actual incendio destruyó nuestro trabajo de recuperación del área afectada por el incendio de 2016”.

Finalmente, el director de Codoechocó confirmó que fueron manos criminales las causantes del incendio. “Tenemos identificados que las causas fueron el aumento de la frontera ganadera y agrícola, como también los posibles actores. Seguiremos con la investigación, de la cual se le entregará una copia a la Fiscalía con su respectiva denuncia”.

Aunque se pidió apoyo nacional, en ningún momento este llegó. Con simples motobombas, llevadas en moto hasta donde fuera posible, y después al hombro, los cuerpos de bomberos de Unguía, Acandí y Riosucio lucharon durante tres días para controlar el incendio. “Solo la Madre Naturaleza nos brindó apoyo con un fuerte aguacero anoche”, expresó el director de la oficina de desastres de Unguía. Aunque el cuerpo de bomberos ha sido dotado con elementos idóneos para proteger su integridad personal y cuantas bombas, a veces les toca esperar por una que llegue en un carro que transporte al personal y los equipos al lugar más cercano al incendio y de ahí les toca llevar en sus espaldas las pesadas motobombas por pantanos, ríos y pángameles.

Al escribir esta nota, los dos últimos focos del incendio, en la vereda Ticolé, fueron controlados. A lo que los funcionarios de Codoechocó se dedicaron a hacer una evaluación de los daños y crear un mapa del área afectada.

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