Una fuerte puja se libra en las filas del Polo Democrático por la denuncia de la representante a la Cámara por Antioquia, Luz María Múnera, contra el presidente departamental del partido, Manuel García, por presunta violencia política.
La señal de alerta de la congresista llegó a través de su columna semanal en EL COLOMBIANO en la que sostuvo que lleva año y medio siendo víctima de intimidaciones del dirigente político, quien espera ser la cabeza de lista del Polo Democrático a la Asamblea Departamental en las elecciones regionales de octubre.
En su artículo, Múnera afirma que se siente intimidada por él, que teme por su integridad física y que la actitud que ha tenido el precandidato en su contra la ha afectado de manera emocional.
“No es tarde y hoy salgo públicamente a denunciar que el señor Manuel María García Lozano me acosa, me violenta psicológicamente y me amenaza”, escribió la representante a la Cámara de la bancada del Gobierno de Gustavo Petro en las páginas de este diario.
En su denuncia asevera que “un miembro de mi Partido, quien hoy funge como presidente departamental, comenzó a agredirme en el chat de WhatsApp, en las redes sociales y en reuniones políticas, donde me daba malos tratos, me atacaba permanentemente, y generaba mentiras y rumores que siempre han buscado acabar con mi carrera política. Mientras la clase política calló durante todo este tiempo, lo hice también yo en la búsqueda de no afectar políticamente nuestro proyecto”.
Hasta esta semana, García trabajó en la Unidad de Trabajo Legislativo del también representante a la Cámara antioqueño por el Pacto Histórico, Alejandro Toro, y su renuncia a esa UTL se habría dado para comenzar la campaña en el departamento.
Consultado sobre la denuncia de Múnera, el señalado le dijo a este diario que son “desafortunados hechos, la congresista hace señalamientos temerarios y la verdad judicial es otra”.
El dirigente acompaña su respuesta de certificados de la Contraloría, la Policía y la Procuraduría en los que se lee que no tiene antecedentes. Sin embargo, en su columna la representante detalla que él ha estado indiciado por presuntos delitos.
La respuesta de García a la denuncia de Múnera llegó en forma de un comunicado en el que señala que “durante 11 años me desempeñé como Oficial de la Policía Nacional de Colombia, en la cual llegué al grado de teniente. Durante mi servicio en la institución fui objeto de demandas y denuncias, de las cuales, en todas las oportunidades, salí absuelto por no configurarse ningún delito o irregularidad de mi parte”.
No obstante, en ese texto de una página no hace referencia a las acusaciones directas de violencia política por las que lo señalan ni a las presuntas intimidaciones que habría recibido la congresista.
Los chats de la discordia en el Polo Democrático
Este diario tuvo acceso a conversaciones de WhatsApp de los militantes del partido en el departamento, en las que se lee que García le dice a Múnera que “salga del ostracismo” y “dé la cara”.
En esos mensajes García reta a Múnera para que compitan en una lista de candidatos con voto preferente (en lugar de cerrada y cremallera como ha sido el formato del Pacto Histórico) para ver quién puede conseguir más votos.
Ese desafío deja ver que las bases regionales de los partidos que militan en las filas del Gobierno no están completamente de acuerdo con la idea que nace desde Bogotá de que los catálogos de candidatos del Pacto se sigan presentando con ese formato, la misma fórmula que manejaron entre los aspirantes al Congreso de 2022.
En esos chats una mujer del partido defiende a la congresista y termina siendo blanco de mensajes intimidatorios por parte del García, quien la amenaza con divulgar las conversaciones privadas de los dos.
“Acá el presidente (Manuel García) se siente un dictador, un emperador y cree que el resto somos borregos de sus decisiones. Está convencido que sigue en la Policía”, escribió otro militante en el grupo.
¿Fisuras en las bases feministas del Pacto?
La disputa entre la representante a la Cámara y el cabeza de lista a la Asamblea toca las fibras de la conformación de las listas del Polo en el departamento y se da justo cuando las bases del petrismo se están organizando para la campaña.
Por ahora las colectividades y movimientos que hacen parte del Pacto Histórico están perfilando sus nombres y están a la espera de que se defina cuál de todos ellos será, en firme, el primero en el tarjetón del Pacto Histórico, porque los progresistas quieren repetir la fórmula de la contienda de 2022: unión de partidos para listas cerradas y cremallera.
Pero la cuestión de los asuntos de género ha tocado en varias ocasiones las fibras de los partidos que militan en el petrismo: la denuncia por la presunta violencia política hecha por Luz María Múnera es una de un amplio catálogo de alertas emitidas por mujeres progresistas.
En marzo un grupo de militantes y exmilitantes de la Colombia Humana denunciaron haber sido blanco de mensajes intimidatorios en redes. La queja fue presentada por la representante a la Cámara, Jennifer Pedraza, el excandidata a la Vicepresidencia, Ángela María Robledo (quien fue fórmula de Petro en 2018), y otras activistas quienes alertaron sobre las condiciones hostiles para las mujeres que están en las filas del progresismo político.
Es más, congresistas, militantes y activistas han puesto en duda los nombramientos del presidente Petro porque ha puesto en cargos importantes a funcionarios críticos de las luchas feministas, como el caso de Cielo Rusinque en el DPS.