Gustavo Petro puso sobre la mesa los diálogos con el régimen de Daniel Ortega en Nicaragua para resolver el litigio que atañe a los dos estados ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ).
El máximo tribunal mundial determinó desde abril que Colombia “ha violado los derechos soberanos y jurisdicción de Nicaragua” en la zona económica exclusiva de ese país, indicando que el área marítima que se había estudiado para ese caso particular pertenece a Nicaragua por la sentencia que el tribunal había emitido en 2012.
Ahora, las partes esperan la decisión de la CIJ en el caso sobre la plataforma continental extendida en el que Nicaragua demandó a Colombia y que podría llevar a una posible redefinición del territorio porque ese proceso nace desde una pretensión territorial: el país centroamericano alega tener soberanía del archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina.
La zona de islas está a 800 kilómetros de las costas de Colombia y su posición geográfica la pone mucho más cerca de la nicaragüense, a 240 kilómetros, por lo que Managua considera tener derechos sobre estas áreas. La determinación se conocería a finales de ese año y la posibilidades están abiertas.
Por eso, Petro asegura que “ahora tenemos que dialogar con Nicaragua. Lo ordena el tribunal y hay que iniciar el diálogo. Restituir los derechos del pueblo raizal sobre el mar (de pesca, tránsito y comunicación)”.
La última palabra en la disputa por la plataforma continental extendida la tiene la CIJ y el fallo que emita la Corte, probablemente en noviembre de este 2022, podría obligar –incluso– a redibujar una franja de los mapas de ambos países.
Si eso llegase a pasar, el presidente Petro ha culpado a sus antecesores por las derrotas que ha sufrido Bogotá en esa instancia internacional en medio de las discordias diplomáticas con Managua. Según Petro los gobiernos pasados hicieron un “desastre” en el litigio.
“La orden del tribunal de La Haya, por la estupidez de la defensa bogotana que no fue capaz de poner un abogado raizal porque acostumbrados a los grandes contratos tenían que ser bogotanos, que no fue capaz de mirar la historia, de mirar la cultura y la diversidad, nos llevó a la última derrota en términos de pérdida de soberanía”, sentenció el mandatario.
En todo caso, tanto Colombia como Nicaragua tendrán que esperar hasta el fallo para determinar si dialogan para la aplicación del mismo. El emisario de Petro ante el régimen de Ortega para esas tareas es el embajador León Fredy Muñoz.