Petro en ONU insiste en discurso apocalíptico: “ha comenzado el fin”, y menciona a Venezuela y Cuba como “rebeldes”
Por tercera vez en lo que va de su mandato, el primer mandatario de los colombianos habló ante la Asamblea General del organismo en Nueva York.
Se prevé que el primer mandatario realice una intervención durante 15 minutos en el marco del Debate General de la Asamblea. Petro es el séptimo en intervenir. FOTO: PRESIDENCIA
Durante su participación en la Asamblea General de las Naciones Unidas este martes en Nueva York, el presidente Gustavo Petro la emprendió contra el organismo y reclamó que es el “poder de destrucción de la vida lo que da volumen a la voz en el recinto”. Dijo que a los presidentes que no tienen armas de destrucción masiva no les prestan atención. E insistió en esa idea durante varios minutos al inicio de su discurso.
El jefe de Estado, quien fue el séptimo en intervenir durante la sesión, arrancó su participación leyendo un extracto de una carta de su hija, Antonella Petro, en la que destaca que “Colombia es el corazón del mundo”, y, por tanto, debe ser ejemplo de unidad, paz total y preservación de la naturaleza.
Acto seguido, Petro reclamó que la capacidad de comunicación en el recinto de Naciones Unidas “depende de la cantidad de dólares” que tenga el jefe de Estado en su presupuesto, “en la cantidad que tenga de aviones de guerra y, en el fondo, en la capacidad que tenga su país de destrucción sobre la humanidad”.
Por ello, reclamó que quienes tienen “el poder de sostener la vida en el planeta” no reciben mucha atención, al tiempo que lanzó críticas por la guerra en Medio Oriente: “Por eso no nos escuchan cuando votamos que se detenga el genocidio en Gaza, aunque seamos la mayoría de presidentes del mundo y representantes de la mayor parte de la humanidad. No nos escuchan”.
Al insistir una vez más en cambiar deuda por acción climática, el mandatario alegó que “las minorías poderosas” no los escuchan, tampoco cuando se pide dejar la guerra para concentrarse en la “transformación rápida de la economía para salvar la vida y la especie humana”.
Por ello, manifestó que “es el poder de destrucción de la vida lo que da volumen a la voz en el recinto de las Naciones Unidas y congrega a la mayoría de sus representantes y delegados. No se escucha la voz de las naciones y pedimos unir el esfuerzo humano en pos de la existencia”.
En ese sentido, al elevar un llamado de alerta por el cambio climático, Petro sostuvo que se han quemado 11 millones de hectáreas en la selva amazónica en tan solo un mes por el calentamiento global y la crisis climática.
“Los científicos dijeron que si se quemaba la selva del Amazonas llegábamos al punto de no retorno climático, donde las decisiones humanas para detener el colapso ya serán inocuas. Pues bien, la selva Amazónica ya se está quemando. Las campanas ya doblan por todo el planeta. Ha comenzado el fin”, aseguró.
Frente a la guerra en Medio Oriente, el primer mandatario indicó que hace un año pidió una conferencia de paz por Palestina en ese mismo escenario “sin que hubiera estallado aún la primera bomba”. No obstante, advirtió que hoy hay “20.000 niños y niñas asesinados bajo las bombas, y los presidentes de los países de la destrucción humana se ríen en estos pasillos”.
En ese sentido, tal como lo ha hecho a nivel local, Petro sostuvo que esos crímenes se gestan “con ayuda del poder de comunicación de los medios mundiales que hoy están en propiedad de los grandes capitales, que reordenan el mundo sin democracia, sin libertad”.
Al señalar que el proyecto democrático de la humanidad está muriendo con la vida y hay “supremasistas que creen estúpidamente que los arios son la raza superior”, el mandatario alertó que el control de la humanidad “está en construcción” sobre la base de la barbarie y su demostración es Gaza y el Líbano.
“Cuando muera Gaza, morirá la humanidad toda. Resulta que el pueblo de Dios no era el pueblo de Israel. No es el pueblo de Estados Unidos de Norteamérica, sino que el pueblo de Dios es la humanidad toda y los niños de Gaza son humanidad. Están matando al pueblo elegido de Dios: los niños de la humanidad”, dijo.
De acuerdo con Petro, solo hay una razón para ese Armagedón del mundo contemporáneo: “en la sinrazón de los gobiernos que aplauden el genocidio y que no actúan pronto para cambiar las economías hacia la descarbonización hay una lógica: se llama desigualdad social”.
Por otro lado, en medio de su discurso contra la desigualdad social y la concentración de la riqueza, el jefe de Estado la emprendió contra Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel. Según Petro, cifras de la organización Oxfam indican que el 1 % más rico de la humanidad tiene más riqueza que el 95 % de toda la humanidad junta.
“Es en esta desigualdad alcanzada, la mayor de nuestra historia como especie, donde se encuentra la lógica de la destrucción masiva desatada en la crisis climática y la lógica de las bombas que suelta un criminal como Netanyahu sobre Gaza. Netanyahu es un héroe para el 1 % más rico de la humanidad, porque es capaz demostrar que los pueblos se destruyen bajo las bombas”, explicó.
Por ello, instó a medir la riqueza en CO2 emitido y no en dólares, lo que –aseguró– da como resultado que el 1 % más rico de la humanidad es responsable de la crisis climática que avanza “y se opone a acabar el mundo del petróleo y del carbón, porque es su propia fuente de riqueza”.
En este contexto, criticó el rol de los presidentes y gobernantes del mundo ante el poder de la riqueza. “Los políticos, incluidos los presidentes de los países más poderosos de la tierra, simplemente les obedecen. Ellos pagan las campañas. Ellos son los dueños de los medios de comunicación. Ellos son los que ocultan la verdad de la ciencia, como en la película No mires arriba. Ellos son los que dicen qué se piensa, qué se dice y qué debe ser prohibido y silenciado”.
Al hacer mención al presidente de Argentina, Javier Milei, Petro sostuvo que ese 1 % más rico, en su poder de prohibición y censura, “grita ‘viva la libertad, carajo’, pero es solo la libertad del 1% más rico de la población mundial, que en su sentir mercantil y libre nos lleva a la destrucción de la atmósfera y de la vida. El libre mercado no era la libertad, como decían, sino la maximización de la muerte”.
Señalando que ese 1 % más rico de la humanidad es “la poderosa oligarquía global”, el mandatario criticó que se está dando vía libre para que se tiren bombas a las mujeres, ancianos y niños de Gaza, del Líbano o de Sudán. Incluso, en alusión a Venezuela o Cuba, manifestó que son países “rebeldes” que no encajan en las lógicas del 1 % más rico.
“Se bloquean económicamente los países rebeldes que no encajan en su dominio como Cuba o como Venezuela, porque necesitan mostrar su poder de destrucción al 99 % restante de la humanidad para que los dejen seguir dirigiendo el poder del mundo y apropiándose y acumulando cada vez más su riqueza”, agregó.
Crítica a la política: “Ya no es la hora de los gobiernos, sino de los pueblos”
Por todo esto, insistiendo en que “la oligarquía global lleva a la humanidad a su propia extinción”, el presidente rechazó que la política le rinda pleitesía a los más ricos, “abandonando por completo la idea de la libertad y del poder de los pueblos”.
Ante ello, cuestionó si los pueblos lo permitirán tal circunstancia. “Ya no hay más tiempo, los gobiernos son incapaces de detener la extinción de la vida. Hoy hay que escoger si es la vida o es la codicia, si es la humanidad o es el capital. No puedo más que decirle a los pueblos del mundo desde la voz débil de un país sin armas de destrucción masiva y sin dólares, pero hermoso por su diversidad natural y cultural –el país de la belleza y la mariposa de todos los colores–, que ya no es la hora de los gobiernos sino a la hora de los pueblos”.
De acuerdo con el jefe de Estado, es necesario que los pueblos levanten la bandera de la vida; de lo contrario, “se llenarán de cementerios, como nos lo mostró la epidemia. Por ello, instó a ponerle fin al ‘capital fósil’: “hay que actuar localmente y concertar mundialmente. El capital fósil no puede seguir, los pueblos deben detenerlo. El veneno arrojado en la atmósfera es fatal y las chimeneas que lo emiten deben detenerse”.
En medio del discurso, Petro señaló que la palabra socialismo hoy tiene una nueva significación relacionada con la ayuda mutua para la construcción colectiva del saber. “Hoy el saber humano es más colectivo que nunca. Ayudarnos siempre fue la magia que nos permitió sobrevivir durante un millón de años en este planeta. Los individuos solos son débiles y terminan en manos del fentanilo, la droga de la muerte y de la derrota humana. Las personas somos fuertes si nos ayudamos”.
Inteligencia artificial
Tal como lo hizo este lunes durante un foro en el que alertó por los peligros de la inteligencia artificial, Petro dijo ante la Asamblea General que a la inteligencia artificial hay que controlarla desde un poder público mundial.
“La productividad permite el tiempo libre y creador, la juntura en red de los cerebros humanos, la mayor potencia jamás alcanzada. Y esta red neural de la humanidad es la que puede permitirnos vencer con la bandera levantada, la bandera de la vida”, agregó.
Al manifestar que ya no le habla a Emmanuel Macron (presidente de Francia), ni a Xi Jinping (presidente de China) o Vladimir Putin (presidente de Francia), Petro instó a avanzar en un diálogo entre civilizaciones, concertar un pacto social, amar la democracia y comunicarse con la naturaleza. “De Jesús, la idea del amor universal. Su juntura de la luz con la vida. De esas fuentes civilizatorias y más, que están en todos los pueblos del mundo, debemos tomar la fuerzas de la mayor batalla por la vida de la historia humana”.
“Una revolución mundial”
El mandatario colombiano cerró su discurso instando a que haya una revolución mundial y se geste “el mayor ejército de todos los tiempos, compuesto de guerreros y guerreras de la vida”, para luchas por la existencia humana.
“El ejército de la vida no tendrá las armas de la oligarquía global. No tendrá armas nucleares. No competirá por armas, ni tendrá los dineros a manos llenas de los bancos, ni el poder de destrozar los niños en los genocidios de la oligarquía, pero tendrá el mayor poder de todos: el poder de una humanidad unida que no se dejará quitar su existencia en el planeta”.
En esa línea, insistió en que no se puede dejar apagar la vida, “esa perla del universo”, pues dominaría la oscuridad inerte, “la misma que llena el corazón y el alma de la oligarquía global y sus ídolos de barro”. Por ello, asegurando que le corresponde a la humanidad dar la batalla, ratificó que “es la hora de los pueblos”.
“Si los gobiernos no pudieron, como aquí se demuestra, y decidieron jugar con bombas y guerras sin sentidos y matar niños y niñas, entonces es la hora de tomar la solución de los grandes problemas de la humanidad en las manos de la misma gente (...) en lugar de dirigirnos a gobernantes insensibles, dirijámonos a nosotros, el común, dirijámonos a los pueblos para concertar las acciones comunes”, precisó.