La duda para la Fiscalía sigue siendo la misma después de 23 años, seis meses y 27 días del asesinato del líder conservador Álvaro Gómez Hurtado: “¿cómo fue eliminado por parte de una organización criminal de la cual hoy en día ni siquiera se tiene la certeza cuántos sicarios participaron?”.
Eso es lo que aseguró la fiscal encargada de este caso Ninfa Azucena González, quien lideró ayer una diligencia del CTI en la que se reconstruyó la escena del magnicidio ocurrido en las afueras de la Universidad Sergio Arboleda, norte de Bogotá.
La intención del ente investigador al revivir la escena del crimen, que contó con varios testigos de los hechos, entre ellos el conductor de Gómez Hurtado y hasta el mismo vehículo en el que fue asesinado, tiene que ver con “tomar una evidencia lo más fidedigna posible de cómo sucedieron los hechos” y así poder lograr avances significativos.
Desde diciembre de 2017, la Fiscalía General de la Nación declaró este homicidio como crimen de lesa humanidad por lo que se garantizó que dicho caso no prescribirá y podrá seguir siendo investigado pese al tiempo transcurrido.
“Un fiscal de Derechos Humanos concluyó que el atentado, fue uno de los asesinatos que se cometieron por el cartel de narcotráfico del Norte del Valle, uno de los grupos al margen de la Ley que operaba en el año 1995 y que tenía una política de exterminación o aniquilamiento, de personas que se convertían en sus adversarios por las posturas que asumían frente al fenómeno del narcotráfico o por la defensa de la extradición”, explicó la Fiscalía al momento de la declaratoria.