Alegando que hay una conspiración de fuerzas del Estado para atacarlos y que sus enemigos de “los Shottas” están aprovechando el momento para reagruparse y fortalecerse, los delegados de la organización criminal “los Espartanos” decidieron levantarse de la mesa de diálogos sociojurídicos que tenían con el Gobierno Nacional en Buenaventura (Valle).
La banda expresó su descontento por medio de un comunicado, en el que añadió que “de manera unilateral decidimos no seguir participando en las mesas de diálogos por la paz en Buenaventura, aclarando que no es una decisión arbitraria, sino la consecuencia de todo el tiempo que se ha perdido en los diálogos y la falta de compromiso que adquiere el grupo Shottas en las mesas”.
Los delegados se quejaron porque, según ellos, esa agrupación rival tiene alianzas con la Policía y la Fiscalía para atacarlos, “que son entidades que se supone deben establecer el orden e impartir justicia en la ciudad, por el contrario, han enfocado sus esfuerzos en perseguir a los integrantes de nuestro grupo únicamente”, en particular en los barrios Bello Horizonte, El Progreso, Caldas y Carlos Holmes.
Respecto a la mesa de paz, expusieron que “es una pantomima para que el grupo Shottas se arme, haga alianzas con grupos externos y totalmente ajenos al conflicto y sobre todo amplíe sus terrenos y además trate de recuperar lo que ha perdido en la ciudad”.
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“Los Espartanos” y “los Shottas” son dos facciones disidentes de “la Local”, una organización que por años dominó el bajo mundo en Buenaventura, pero que perdió el control de sus huestes cuando los principales cabecillas cayeron a prisión entre 2017 y 2019.
El enfrentamiento entre ambas facciones es el principal factor de violencia y homicidios en varios vecindarios de la ciudad portuaria, y se agravaron entre 2022 y 2023, hasta que se logró consolidar una mesa de diálogos con la participación de la Iglesia Católica, el Gobierno Nacional y la sociedad civil, el pasado mes de julio.
El primer resultado de esas gestiones fue la consolidación de una tregua que se ha mantenido hasta ahora, y que peligra por la decisión de “los Espartanos”.
“Los Espartanos” y “los Shottas” son dos facciones disidentes de “la Local”, una organización que por años dominó el bajo mundo en Buenaventura, pero que perdió el control de sus huestes cuando los principales cabecillas cayeron a prisión entre 2017 y 2019.
El enfrentamiento entre ambas facciones es el principal factor de violencia y homicidios en varios vecindarios de la ciudad portuaria, y se agravaron entre 2022 y 2023, hasta que se logró consolidar una mesa de diálogos con la participación de la Iglesia Católica, el Gobierno Nacional y la sociedad civil, el pasado mes de julio.
El primer resultado de esas gestiones fue la consolidación de una tregua que se ha mantenido hasta ahora, y que peligra por la decisión de “los Espartanos”.
“Los Espartanos” y “los Shottas” son dos facciones disidentes de “la Local”, una organización que por años dominó el bajo mundo en Buenaventura, pero que perdió el control de sus huestes cuando los principales cabecillas cayeron a prisión entre 2017 y 2019.
El enfrentamiento entre ambas facciones es el principal factor de violencia y homicidios en varios vecindarios de la ciudad portuaria, y se agravaron entre 2022 y 2023, hasta que se logró consolidar una mesa de diálogos con la participación de la Iglesia Católica, el Gobierno Nacional y la sociedad civil, el pasado mes de julio.
El primer resultado de esas gestiones fue la consolidación de una tregua que se ha mantenido hasta ahora, y que peligra por la decisión de “los Espartanos”.
La delegación del Gobierno en las conversaciones publicó un comunicado en el que afirmó que “la suspensión de la participación (de ‘los Espartanos’) no implica una suspensión del acuerdo de reducción de violencias”.
Los delegados le pidieron a las dos bandas que no abandonaran “los avances logrados hacia la paz”, y le solicitó a la Policía y al Inpec el reforzamiento de medidas de seguridad en la calle y las prisiones.
La gobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro, señaló que ambos grupos criminales, a pesar de estar reunidos en la mesa, no habían dejado de delinquir, generando extorsiones y problemas con la comunidad.