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Paralizado y sumiso, ¿cómo le fue al Congreso en 2023?

Congresistas reclaman que el Gobierno Petro se adueñó de la agenda y no permitió discutir otros proyectos. Balance.

  • De 511 proyectos radicados, apenas 67 lograron ser aprobados en primer debate. FOTO Colprensa
    De 511 proyectos radicados, apenas 67 lograron ser aprobados en primer debate. FOTO Colprensa
Paralizado y sumiso, ¿cómo le fue al Congreso en 2023?
09 de enero de 2024
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El 2023 no fue el año de las reformas. Si bien el gobierno de Gustavo Petro arrancó con un jugoso paquete de proyectos debajo del brazo –16 nuevos y 15 que seguían en trámite–, lo cierto es que la ambiciosa reformatón quedó en veremos y la que otrora fue una coalición aplanadora también hizo agua. Sin embargo, al poner en jaque la independencia del Congreso, Petro y los suyos lograron en 2023 concentrar las discusiones alrededor de sus proyectos. Eso sí, con resultados ambiguos.

La seguidilla de escándalos cada vez más subidos de tono, la ausencia de consensos y los revolcones ministeriales que se terminaron volviendo paisaje pasaron factura y el Gobierno desperdició la luna de miel con el Parlamento. No obstante, al echar mano de toda clase de astucias y tretas –paradójicamente las mismas de las que se quejaban en el pasado y que prometieron combatir–, el petrismo logró anotarse algunos triunfos.

Durante el primer semestre el Ejecutivo aglutinó mayorías para sacar adelante su Plan de Desarrollo. En los entresijos también consiguió pequeñas victorias a favor de su controvertida reforma a la salud. Sin embargo, lo que se vivió a partir del 20 de julio –particularmente en la Cámara, a donde Petro puso a uno de los suyos, el presidente Andrés Calle–, fue un acaparamiento en detrimento de la independencia de poderes, según algunos congresistas.

“La agenda estuvo completamente cooptada por el Gobierno. Fue bastante pobre el trabajo legislativo y se dejaron de lado alrededor del 80 % de los proyectos. Duramos meses concentrados exclusivamente en la reforma a la salud, cuando el presidente de la Cámara podía ir alternando un poco la iniciativa del Gobierno con la parlamentaria”, reclama la representante Katherine Miranda (Alianza Verde), una de las voces más críticas dentro de la coalición de gobierno.

No menos pesimista –como es natural– es la visión de la oposición. “A la Cámara quien le puso los tiempos fue el Gobierno. El presidente de la Corporación se dedicó a tramitar la agenda de Petro, no de los congresistas. Es una pérdida de autonomía”, explica el representante Hernán Cadavid (Centro Democrático).

En Senado, con todo y que se terminó imponiendo en la Presidencia el senador Iván Name –que ha sabido marcar distancia del Ejecutivo–, el balance también fue pobre. De acuerdo con el congresista Ariel Ávila, la parálisis marcó la agenda y en la Cámara Alta no sobresalió el gran proyecto o una destacada ley.

Las cifras corroboran que no se trata de una mera percepción. Durante la legislatura que arrancó el 20 de julio en ambas corporaciones se radicaron 511 proyectos, de los cuales apenas 67 superaron el primer debate. Es decir, solo el 13 % de las iniciativas logró su primer envión, mientras que 443 quedaron radicados y a la espera del debate, según datos del observatorio Congreso Visible, de la Universidad de los Andes. (Ver infografía al final)

En materia de control político también hubo flaquezas. Solo se realizaron 805 debates, un número que dista de los 1.488 de la legislatura pasada. Además, aunque hubo cuatro solicitudes de moción de censura contra ministros, aún ni siquiera se han surtido. Los principales proyectos que movieron la movida fueron los relacionados con celebraciones, honores y monumentos.

Para el profesor Juan Pablo Milanese, de Ciencia Política de la Universidad Icesi, que el Ejecutivo termine cooptando la agenda del Congreso durante los primeros periodos es “algo más o menos normal” y no es una excepcionalidad de este gobierno. “Casi siempre los proyectos de iniciativa ejecutiva tienden a tener prioridad en la agenda. Los gobiernos tienen más recursos de poder para producir disciplina en la agenda y en buena parte de los debates”.

El Congreso reanudará sesiones el 16 de febrero, cuando se estrenará una reforma para que trabajen un mes antes (usualmente arrancaban el 16 de marzo). Con más tiempo sesionando se espera que los parlamentarios no solo reivindiquen su independencia, sino que sean más eficientes durante las discusiones.

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