“Buenas, a la orden”, en varios acentos, pero casi siempre en paisa. La puerta de entrada a las plazas de mercado en Medellín es esa invitación al diálogo y a preguntar por precios y orígenes de todo lo que allí está en promoción y se ofrece para la venta.
Explorar ese universo frenético y colorido es muy fácil porque en Medellín sobreviven cuatro plazas de mercado, cada una con su estilo y sus contrastes para retratar esa vida rural que rodea a la urbe.
Se trata de la Placita de Flórez y la Minorista, en el centro de la ciudad, y otras dos en sectores más residenciales como la de La América (comuna 12) y la del tradicional barrio Campo Valdés.
Sin contar la Central Mayorista, que funciona como centro de abastos y está ubicada en Itagüí, la Minorista es la más grande entre las plazas pequeñas de la capital antioqueña. Allí acuden comerciantes y carretilleros a hacer sus compras y hay dos lugares que resaltan: una zona de comidas de primera categoría con restaurantes como Aquí paró Lucho y un sector para comprar ropa de segunda donde, con paciencia, se pueden encontrar reliquias de la moda de los 80 y los 90.
De plazas y barrios
Si la Minorista es un espacio amplio lleno de recodos, la plaza de La América es un lugar más pequeño y familiar donde acuden a mercar los vecinos que residen en el occidente de la ciudad en barrios como Simón Bolívar, Laureles, Lorena o El Velódromo.
Allí está el local de Aleida Bernal, quien heredó de su mamá el gusto de comerciar con flores y quien para esta temporada ofrece pequeñas silletas con flores naturales y secas.
“Tengo este negocio hace más de 25 años y siempre acá en La América. Mi mamá trabaja al lado hace ya 40 años y de ella aprendí el oficio de trabajar con flores. La gente ya nos conoce y viene y nos busca porque sabe que vendemos a buen precio y con muy buena calidad”, cuenta la mujer, quien reconoce que el lugar no es tan frecuentado por turistas extranjeros a pesar de reunir locales exóticos de frutas y verduras, artículos religiosos, flores y productos esotéricos.
En la de Campo Valdés, comuna 4 de Medellín, tampoco es común que se vean turistas extranjeros. Allí cerca de 280 locales mezclan con un orden impecable los colores vivos de frutas como las fresas, las mandarinas o los bananos con el verde de las matas que curan todos los males, incluso el mal de amor.