Una pintada en una pared sirvió para que las autoridades dieran con el paradero de un comerciante hondureño que había sido secuestrado desde el pasado 10 de octubre en Medellín. Uniformados del Gaula y el GOES adelantaron el operativo de rescate y lo encontraron en las últimas horas en una vivienda de Villatina.
“El Gaula de Medellín rescató a un ciudadano hondureño de 29 años. Esta persona había ingresado a Colombia en los primeros días de octubre, con el fin de realizar negocios de importación de repuestos para motos en la capital antioqueña”, reportó el coronel Gelber Hernando Cortés Rueda, director del Gaula Policía Nacional.
La familia del hondureño lo esperaba de vuelta en los Estados Unidos hacia el 10 de octubre. Perdieron el rastro. Solo doce días después recibieron un video extorsivo en el que los secuestradores exigían hasta 20.000 dólares a cambio de su liberación. Según narró la víctima, sus captores lo emborracharon en un bar del centro y posteriormente lo llevaron a la fuerza.
En un descuido de los secuestradores, el comerciante de 29 años grabó un video que fue la prueba para que los investigadores de Policía y Fiscalía iniciaran el operativo de búsqueda. En el material aportado se observa una pared que estaba rayada con la palabra “Lizeth”.
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“El mural se convirtió en la pista principal para que los uniformados cerraran la búsqueda en algunas comunas de Medellín, hasta dar con el sitio donde posiblemente mantenían en cautiverio al comerciante”, señaló el coronel Cortés.
El hondureño fue buscado por aire y tierra por un grupo especializado de la Dirección Antisecuestro. Fuentes testimoniales aportaron a la investigación. El pasado 6 de noviembre lo encontraron en Villatina.
“Los agentes siguieron los movimientos de varias personas que de manera sospechosa custodiaban una vivienda, como si resguardaran algo en el lugar”, dijo el coronel Cortés y añadió que en medio del operativo capturaron a Dayson Esteven Cardona Mena y Jhon Fredy Moreno Velásquez y se les incautaron dos armas de fuego y 18 cartuchos.
A los implicados se les imputaron los delitos de secuestro extorsivo y porte ilegal de armas. No aceptaron cargos y el juez decidió enviarlos a un centro penitenciario mientras avanzan las demás etapas del juicio.