Un cerco de 202 metros lineales custodia la Plaza Botero. Las 23 esculturas que hay en el lugar fueron rodeadas por un anillo de seguridad, instalado por la Gerencia del Centro, el Museo de Antioquia, Corpocentro y el Metro. La acción hace parte de “Un abrazo a la Plaza Botero”, estrategia que mediante cierres parciales busca mejorar la percepción de seguridad y habitación de este territorio.
La intervención alcanza los $300 millones y es una de las acciones para impulsar el Distrito Histórico, una de las 11 zonas en las que será dividida la comuna 10 (ver Paréntesis). Y aunque esta es la primera etapa de un plan a largo plazo, en el cual se priorizarán parte de los $7.000 millones que tiene esa gerencia para recuperar espacio público, ya se cuentan opiniones divididas al respecto.
Detalles de la iniciativa
Mónica Pabón, gerente del Centro, explicó que la intervención en cuestión consiste en la instalación de cinco pórticos, ubicados en la calle Boyacá, la Avenida León de Greiff y las carreras Bolívar y Cundinamarca, mediante un cercamiento que llega a los 317 metros cuadrados en la Plaza Botero (ver Gráfico).
Este, dijo, es el primero de varios anillos, los cuales buscarán abarcar los parques de Berrío, San Antonio y Bolívar. La estrategia, en sus palabras, no es un cierre, sino un abrazo: “En ningún momento le estamos prohibiendo el ingreso o la salida a la gente del espacio. El cerramiento es bajo y tiene cinco ingresos”.
La infraestructura busca mejorar las percepciones ciudadanas de control y seguridad, en medio de una saturación de este espacio público, agregó María del Rosario Escobar, directora del Museo de Antioquia: “Hemos presenciado una ocupación alta e indebida de la plaza por parte de venteros ambulantes y diferentes formas de subsistencia económica, que han llegado a pauperizar el lugar y afectar la salud pública”.
La idea, según Escobar, es recuperar la cara amable del espacio, el cual se ha convertido en uno de los íconos de la ciudad ante el mundo. Pese a lo anterior, la gerente del Centro aclaró que este es tan solo un piloto, que irá hasta octubre y permitirá evaluar si la estrategia es funcional, o no, en esta cruzada por el rescate del Centro: “Si la intervención funciona, vendrán otros anillos, que no necesariamente implican cierres mediante elementos arquitectónicos”.
Es el caso del tramo de la avenida de Greiff (sector del edificio Miguel de Aguinaga), el Hotel Nutibara, el eje de Palacé y la estación del metro Parque Berrío, donde no habrá un cierre, sino mayor presencia institucional.
A esta primera inversión, se sumarán aportes de otras secretarías, como la de Cultura, que invertirá casi $500 millones en la restauración de las esculturas de Botero —debido a los intentos de hurto que han degenerado en daños—, además de la activación de una agenda cultural.