La quietud de la noche en el municipio de Urrao, Suroeste antioqueño, se vio interrumpida este miércoles por un hostigamiento contra la fuerza pública con armas largas y pistola.
Según información preliminar, el ataque fue dirigido contra la base del Ejército, ubicado en el barrio Buenos Aires. Hasta ahora no se reportan heridos uniformados ni civiles por el hecho.
Es el segundo ataque armado contra el municipio esta semana, luego de que el pasado lunes el alcalde Oswaldo Sepúlvera confirmara un hostigamiento de al menos 10 hombres con armas largas contra la fuerza pública en límites de Urrao con la localidad de Betulia, hecho por el que las autoridades responsabilizaron al Clan del Golfo.
Hace apenas una semana, el ministro de Defensa saliente, Diego Molano, había anunciado desde Urrao una ofensiva contra el Clan del Golfo tras la oleada de terror de dicho grupo tanto en el Suroeste como en el Occidente antioqueño. Pero la situación no ha cambiado en lo absoluto.
Urrao atraviesa actualmente uno de las situaciones de desplazamiento más críticas del país. Más de 1.000 indígenas se encuentran confinados desde hace dos semanas por combates entre el Clan del Golfo y la fuerza pública, según le manifestó a este medio Fernando Caisamo, consejero de derechos humanos de la OIA.
El Ejército ha golpeado recientemente a la sanguinaria subestructura Carlos Vásquez, con capturas, bajas y sometimientos, pero el orden público no se ha logrado normalizar.
Además de la población civil, y particularmente las comunidades indígenas, también se encuentran bajo amenaza los firmantes de paz que están en el municipio y que han pedido al Gobierno Nacional que no permita que ocurra un exterminio en dicho territorio.