La disputa entre dos organizaciones delincuenciales, y el consecuente incremento en el índice de homicidios, fueron las mayores preocupaciones que presentaron los asistentes al consejo de seguridad regional en el Oriente antioqueño.
Según la Gobernación, hay un aumento del 56.8% en los asesinatos perpetrados en esta subregión, al pasar de 81 casos documentados a esta fecha en 2020, a 127 en lo que va del presente año.
La problemática está concentrada en tres municipios: Sonsón, que subió de una a 18 muertes violentas en ese periodo; La Unión, que pasó cero a nueve; y Nariño, que aumentó de tres a siete.
Tal cual ha denunciado EL COLOMBIANO en reportajes anteriores, en esas localidades delinque la banda conocida como el Clan Oriente o Clan Isaza, fundada por descendientes de uno de los precursores del paramilitarismo en Colombia, Ramón Isaza Arango (“el Viejo”), quien en los años 90 comandó las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio.
La organización se dedica al narcotráfico en todas sus fases (cultivo, producción y comercialización), un negocio que defiende a sangre y fuego.
Una hipótesis de los investigadores es que la banda “el Mesa”, procedente del municipio de Bello, estaría incursionando en esos territorios para disputarle las plazas de vicio.
“Tenemos dos grupos criminales que andan buscando el manejo de las plazas de estupefacientes, ya tenemos una brigada para contener los homicidios y el microtráfico”, dijo ayer el coronel Daniel Mazo, comandante de la Policía Antioquia, al término del consejo en La Unión.
Y le pidió a la ciudadanía “que nos diga quiénes y dónde venden la droga”