La chocolatina Jet le debe su nombre a los jets de la casa Boeing; primero el 720B, luego, el 727, el 737 y el 707, que comenzaron a llegar a Colombia, traídos por Avianca, en 1961. En aquella época las personas salían a sus balcones para ver pasar los aviones en el cielo de las principales ciudades. Esto inspiraría el nombre de la chocolatina creada por la Compañía Nacional de Chocolates, ubicada actualmente en el municipio de Rionegro.
En 1958 la gerencia general de la compañía la tuvo el abogado Samuel Muñoz Duque, proveniente de una familia conservadora de Santa Rosa de Osos. Uno de los encargos que le designaron fue, no solo centrarse en la producción del chocolate de mesa que mostraba un declive, sino también crear nuevos productos. Por eso fue que en el 59 se embarcó en la creación de su propia chocolatina.
En unos archivos apareció Cenciarelli, el apellido de un italiano que tendría la fórmula de la que sería la primera chocolatina de fabricación nacional: una mezcla de licor y manteca de cacao, azúcar, leche en polvo y esencias para llegar al paladar de los colombianos. Pero no era todo, esta barra de chocolate vendría acompañada de unas laminitas ilustradas para llenar un álbum.
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En junio de 1961, el gerente Samuel Muñoz Duque, junto a su grupo de mercadeo y publicidad, idearon y registraron la marca Chocolates Jet. En un boletín de la fábrica, Muñoz Duque recordó: “Viajé a Bogotá y me encontré un montón de maquinaria vieja, la trasladamos a Medellín y con la colaboración de un técnico italiano, el señor Cenciarelli, montamos el proceso de producción de barras de chocolate”.
El gerente se refería a la barrita de chocolate de doce gramos, con cuatro cascos, envuelta en papel aluminio pintada de azul, el nombre Jet en letras grandes y amarillas y un avión blanco con líneas rojas que hablaban del auge de la aviación en el país.
El álbum de la chocolatina Jet fue el acompañante perfecto para ofrecer este producto a los colombianos. Esta idea llevó a representar el 45 % de las ventas de la Compañía Nacional de Chocolates y ahora es una de las más tradicionales y queridas por la empresa.
La creación del álbum
Mezclar los álbumes y las chocolatinas son una tradición europea, donde fueron populares por los editados por Nestlé. En la creación del álbum colombiano tuvo que ver Miguel Conde Sans, un joven ilustrador de Barcelona.
El primer álbum fue La conquista del espacio, lanzado en 1962 durante el contexto de la carrera especial. Tenía una temática aeronáutica y era homónimo de un álbum español distribuido en España por la empresa Bruguera.
Este álbum era distinto a los que se conocen hoy en día. Ya que los cromos (láminas) no tenían adhesivos. Cada dueño debía ponerlos con un pegante de su gusto. Tenía un total de 250 cromos y se entregaba un premio a las personas que conseguían llenarlo en su totalidad.
Debido a este adictivo juego que se convirtió en una obsesión para algunos, escogían ciertas láminas de poca circulación, para que no todos pudieran conseguir el álbum completo.
Este invento causó furor en la década de los 60. Fue un producto exitoso que continúa en el mercado colombiano. Después del primer álbum llegaron otros más como Autos Jet (ilustrado por Miguel Conde y Tomás Porto), que hablaba sobre la fiebre creciente por el automóvil y Banderas y uniformes (1964, ilustrado por Daniel Codorniu y Tomás Porto) y en el que había banderas ya desaparecidas, como la de la España franquista o de países que ya no existen, como Pahang, Negri Sembilan, Johore, el Congo Belga o Rhodesia del Sur.