Las tradiciones para dar sepultura a los muertos varían conforme a las culturas y al devenir de la historia, a través de diferentes rituales. En el mundo occidental, por ejemplo, la forma más convencional, en la actualidad, son los cementerios y la cremación, pero también esta última tiene sus variantes.
Por ejemplo, la Funeraria Capillas de la Fe, de Bogotá, ofrece dentro de su portafolio de servicios Cenizas al mar, un ritual realizado en Cartagena, según mencionan, para llevar las cenizas al océano, sin generar daños ecológicos ni emocionales, que incluye ceremonia religiosa, embarcación para 10 familiares y acompañamiento musical.
Con respecto a la opción de esparcir las cenizas en el mar, William Betancur Giraldo, representante legal de la Funeraria Betancur, opina que no la incluyen dentro de su oferta, porque se trata de esparcir las cenizas y el objetivo, dentro de su empresa, es que estas queden juntas, aunque afirma que su disposición final depende de la voluntad de la persona fallecida y la de su familia.
Mercedes Betancur Giraldo, quien hace parte de esta misma compañía, considera que la mayoría de las personas optan por la cremación, no necesariamente porque su costo sea más económico, pues esto depende del sitio escogido para ello, y de los aditamentos como sala de velación, transporte, coro y prensa. No obstante, sostiene que es más costoso un lote en un cementerio, y que las estadísticas de sepulturas en estos lugares han bajado de manera significativa.
Sin embargo, para Juan Sebastián Acosta Zapata, coordinador de Rituales Significativos de la Funeraria San Vicente, la disposición final del cuerpo de los seres queridos es una decisión íntima de la familia que solo se puede entender si se conoce la historia de vida del fallecido, así como las relaciones que estableció con quienes lo rodearon.
“La coherencia entre estos aspectos, el diseño del funeral y el ritual como tal, es lo que determinará el efecto psíquico que tenga la intervención”, indica el psicólogo sobre la relación entre esta decisión en el proceso de elaboración del duelo y en la salud mental de los familiares.