Un día hace unos 48 millones de años, un búho andaba de cacería diurna cuando lo sorprendió la muerte.
Sus restos quedaron preservados hasta ser descubiertos por científicos. Si los búhos son asociados con la actividad nocturna, cómo saben que este era diurno?
El cráneo, de acuerdo con los paleontólogos, tiene ciertas características con los halcones modernos, que también cazan de día.
Para los científicos, es un gran hallazgo, pues pocos fósiles de búhos de esa antigüedad quedan preservados. Este tiene muchos huesos conservados, según Elizabeth Freedman Fowler, profesora en Dickinson State University en North Dakota, quien llamó al espécimen “el más fino fósil de búho”.
Los cráneos de los búhos poco se preservan porque son frágiles y delgados. Este tiene incluso los huesos que se unen a los músculos de la lengua.
El hallazgo fue presentado en el encuentro de la Sociedad de Paleontología de Vertebrados y luego será publicado en una revista científica.
Este fósil tiene su cuento. Las aves son diurnas y en algún momento de su historia evolutiva, el búho cambió de hábitos y se hizo nocturno. Hoy quedan algunos activos en el día, como el búho halcón del norte Surnia ulula y el pigmeo del norte Glaucidium gnoma.
No se ha podido establecer si este fósil representaba una forma temprana que cazaba en el día, antes del cambio de hábitos, o si era uno diurno mientras los demás ya eran amigos de la noche.
En este individuo se encontró el 45 % del esqueleto, incluyendo cráneo y huesos de patas, pues, alas y mandíbula inferior. Mucho más que en cualquier otro hallazgo.
El hallazgo se hizo en los sitios Notharctus y Smilodectes de la formación Bridger en Wyoming en 2007, en donde se han encontrado restos de mamíferos, no de aves como esta.
Fuente: LiveScience