Un empresario chino llamado Lu Heng se apropió del 5 % de las direcciones de internet de África, lo que constituye una amenaza para los recursos digitales del continente. Como siempre, los extranjeros se han beneficiado de todos los recursos de los africanos y esta vez parece que se continuará por la misma senda.
Una ong llamada Afrinic está tratando de recuperar las direcciones perdidas, pero la maraña legal es de tal magnitud que el asunto no pinta bien. Hasta ahora, el poder económico de Heng lleva la delantera