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Los catalanes son “tan convenientes para el país” que Jorge Carrillo y Daniel Quintero les otorgaron un contrato en Emvarias por $251.000 millones para un piloto de camiones de cargue lateral.
Por Sofía Gil Sánchez - @ladelascolumnas
Una vacante disponible desde el 2 de enero.
Una Junta Directiva con nueve integrantes, cinco de ellos representantes de Ecopetrol y delegados del Gobierno Nacional. A las tres de la tarde comenzó la reunión y culminó a la 1:30 de la mañana. La verdad oscura salió a la luz: Jorge Andrés Carrillo, el aliado de Daniel Quintero, tomaría las riendas del 65% del negocio de distribución de energía en Colombia.
Las acciones de ISA cayeron, ¿quién permitió que eligieran a uno de los responsables de lo que sucedió en Medellín?, ¿quién pensó que sería un buen presidente el mismo que, según un testigo denunció, tendría que ver con la entrega de la gerencia de Afinia por 8 millones de dólares, le entregó a Hidroituango a los chinos (a pesar de ser la oferta más cara y con menos experiencia), aceptar hasta $11 billones menos del pago de los seguros de EPM, asignar como vicepresidente de auditoría de EPM a una persona que no cumplía los requisitos (solo cumplía el de ser el esposo de la prima de Daniel Quintero), y dejar en quiebra de caja a EPM con un déficit fiscal por 5 billones de pesos?
Llegó el Chas-Carrillo de la corrupción, pero no fue un golpe de suerte... nunca lo es. Además de sus escándalos, Daniel Quintero y Gustavo Petro tienen algo en común: su conexión con los catalanes. Desde el 2011, Gustavo es amigo de Xavier Vendrell, un separatista financiado por los rusos y que, desde el 2020, está imputado en España por los delitos de corrupción y actividades terroristas.
El catalán fue su asesor de campaña presidencial, lideró la estrategia de los testigos electorales que ahora está siendo investigada por el Consejo Nacional Electoral y el 31 de agosto de 2022 (tras tres semanas de la posesión de Gustavo) la Cancillería le otorgó de manera exprés la nacionalidad colombiana, sin requisitos, solo con el argumento de que era un trámite conveniente para el país. Vendrell (y Gustavo) son muy cercanos a Manuel Grau... tanto que los dos catalanes fueron socios en Temac, una empresa con contratos de residuos en doce ciudades de Colombia.
Los catalanes son “tan convenientes para el país” que Jorge Carrillo y Daniel Quintero les otorgaron un contrato en Emvarias por $251.000 millones para un piloto de camiones de cargue lateral. Una modalidad que es imposible en Medellín por ser una ciudad de lomas y cuya prueba se haría en Laureles: el único barrio plano. Manuel Grau se interesó lo suficiente en la elección en ISA para citar a candidatos a una reunión días antes de su nombramiento: “nos han pedido concepto y queríamos conocerte”.
La Unidad Investigativa de El Tiempo reveló que Manuel Grau vive en un lujoso apartamento en la zona de la Cabrera, en Bogotá. Su dueño: Ricardo Roa, el presidente de Ecopetrol... y el líder de los que en la madrugada del 15 de agosto votaron para que Jorge Carrillo fuera el nuevo presidente de ISA.
Hoy Daniel Quintero está a un vuelo de distancia... lo suficientemente lejos de la justicia y lo suficientemente cerca para causar estragos. Mientras tanto, su aliado Gustavo formula una regla política de Estado: los nombramientos no por años de experiencia, sino por números de escándalos.